El tetracampeón del mundo Max Verstappen ha vuelto a mostrarse crítico con la dirección técnica que ha tomado la Fórmula 1 bajo el nuevo reglamento. Durante los tests de pretemporada en el Bahrain International Circuit, el piloto de Red Bull insistió en que la categoría reina debería “alejarse de la Fórmula E” y replantear el peso de la gestión energética en los monoplazas actuales.

El holandés, que ya la semana pasada definió los nuevos coches como “un Fórmula E con esteroides”, profundizó en su análisis y defendió abiertamente la eliminación, o al menos reducción, del protagonismo de las baterías en favor de motores más centrados en el rendimiento puro. “Quiero que nos alejemos de la Fórmula E y que seamos la Fórmula 1. Mejor quitar la batería y centrarnos en un buen motor”, afirmó Verstappen en Bahréin.
Gestión de energía y límites en pista

- El nuevo reglamento técnico incrementa la importancia del sistema híbrido. Para alcanzar los 350 kW de potencia en recta es necesario regenerar energía en las curvas y optimizar el uso de la batería, lo que obliga a los pilotos a modular el ritmo y levantar el pie en determinados momentos.
Para Verstappen, este enfoque cambia la esencia de la conducción en la Fórmula 1. “No quiero que nos acerquemos a la Fórmula E. De hecho, quiero que nos alejemos y seamos la F1”, afirmó. En su opinión, la categoría eléctrica tiene su propia identidad y no debería mezclarse con la filosofía histórica del campeonato de monoplazas más prestigioso del mundo.
El campeón dejó claro que respeta el trabajo realizado en la Fórmula E y el talento de sus pilotos, pero considera que ambas competiciones deben mantener caminos diferenciados.
Un mensaje a contracorriente

En un contexto en el que la sostenibilidad y la eficiencia energética marcan la agenda del automovilismo internacional, las palabras de Verstappen contrastan con la línea oficial del campeonato, que apuesta por una Fórmula 1 cada vez más electrificada y alineada con los objetivos medioambientales.
El propio piloto reconoció que no todos comparten su postura. “Vivimos en un mundo libre, puedo hablar libremente y es lo que siento. No todo el mundo tiene que estar de acuerdo, pero es como yo lo veo”, sostuvo ante la prensa en Bahréin.
Sus declaraciones llegan en plena fase de adaptación a la nueva generación de monoplazas, todavía pendientes de demostrar en carrera si el aumento del componente eléctrico mejora el espectáculo o condiciona en exceso la competitividad en pista.












