La reducción de peso del RB18, clave en su mejora

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La batalla de Imola entre Red Bull y Ferrari ha representado un triunfo para los austriacos por lo que en boxeo denominan KO técnico. 

Ferrari prefirió no llevar mejoras a Imola. Con la carrera sprint, sólo había una hora de ensayos para encontrar el ‘set up’ del coche. Sin embargo, Red Bull decidió correr el riesgo y a la postre ha sido la mejor opción, aparentemente.

Red Bull ha estrenado en el Gran Premio de la Emilia Romaña un generador de vórtices en el parte central del fondo y también unas pinzas de freno más ligeras. Unos detalles que completan las novedades ya llevadas a Baréin y en Australia. Así, lo introducido en Imola parece haber reequilibrado el coche.

Hay otro detalle importante: el graining. Si en los Grandes Premios anteriores el equipo austriaco había notado sus efectos adversos, en Imola parece que han encontrado la ventana óptima de trabajo de los neumáticosAlgo que esta vez Ferrari no ha logrado hacer, quizás por las condiciones meteorológicas o quizás por el poco tiempo disponible para buscarlo. Eso se notó sobre todo en la carrera de clasificación, donde todos recurrieron a las gomas blandas y al final Leclerc debió ceder ante Verstappen por el graining acusado en las ruedas delanteras de su F1-75.

No se puede dejar de lado el hecho de que los coches de los italianos sufren un ‘porpoising’ superior al de sus adversarios directos. Durante todo el Gran Premio ha sido visible como los pilotos de la Scuderia veían sus cabezas agitarse en cualquier sentido. 

Ello seguramente les obliga a un efecto no deseado: sacrificar parte de la ‘downforce’ generada por el fondo plano e intentar recuperarla con más ala trasera, lo que explicaría la falta de velocidad punta que adolecen los rojos este año. 

Pero esta elección también les permite lograr una gran aceleración a la salida de curva, aunque supone un agarre un tanto menor en el tren delantero. Quizás ello facilita algunos de los ‘errores’ cometidos por sus pilotos en Imola. 

Pero la verdadera clave del resultado de este fin de semana quizás haya que buscarla en la mejora de Red Bull ha sido el haber rebajado el peso del coche hasta ocho kilos. Esta reducción puede suponer hasta 2,5 décimas por vuelta. Ya lo dijo en su momento Horner, perder peso es la forma más rápida — no siempre la más barata — de mejorar el coche.

En Imola se ha dado así oficialmente el pistoletazo de salida a la guerra del desarrollo. Una batalla en la que Red Bull parece más curtida que Ferrari. Los de Maranello replicarán con una nueva ala para Miami, pero todos esperan en Barcelona para poner el resto sobre la mesa.

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