Verstappen, a golpes aprendì

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Vaya por delante que Max Verstappen no se queja por ello, y se lo toma con filosofía cuando recuerda los abundantes golpes, reprimendas y, a veces humillaciones, de su padre Jos para forjar ese carácter pétreo, a veces antipático y pendenciero, a la vez que ingobernable y campeón, que le ha servido para sumar ya tres títulos mundiales de Fórmula 1.

Nuca abusé de él, yo le enseñé, fui duro con él, ese también era mi plan para que él aprendiera a pensarJos Verstappen (padre de Max y ex piloto F1)

«La gente dice lo mal padre que fui y que abusé de mi hijo, pero nunca abusé de él. Yo le enseñé, fui duro con él, ese también era mi plan para que él aprendiera a pensar», afirma Jos en un reciente documental sobre su hijo. «Mucha gente no tiene ni idea de lo que necesita para llegar a la cima del deporte», añade.

La colección es interesante, con testigos de aquello como el propio Jaime Alguersuari, mayor que Max, pero al que ya conoció en una carrera de karting, Max como piloto y él como invitado como piloto de F1. «Vino a verme para conocer al piloto de F1 que corría, y a hablar conmigo, y luego en pista vino a por mí con hachazos sin sentido para que supiera que era él el que lo hacia», recuerda Jaime.

Una conocida es el abandono del crio en una gasolinera cuando no logró ganar un campeonato de karting siendo seguro el mejor, algo que no encajaba en la filosofía Verstappen, que tampoco es que fuera un hacha en su época en la F1: apenas dos podios en más de 100 carreras y 10 años el Gran Circo. «De todas formas, luego vino a por mí a recogerme, así que está bien», dice Max de todo aquello.

Todo venía por una carrera en la que llevaba un kart espléndido preparado por Jos desde el motor a la última pieza, y que el crío, en 2012, arruinó atacando demasiado pronto a un rival, chocando y destrozando el coche. Jos le hizo recoger y rehacer el pequeño vehículo, arrancó la carpa de cuajo y lo tiró todo a la furgoneta. No le habló una palabra durante 2.000 kms de viaje de vuelta. «Pero después gané el Europeo y el Mundial» remacha Max.

Otro escarmiento vino de aquél día saliendo del cole con un frío de muerte y llevarle a dar vueltas y más vueltas en el kart. «No podía mover los dedos, y no me importaba. Quería probar cosas, porque estaba construyendo motores y cambiando de chasis y era importante probar, estaba intentando hacerme más duro», recuerda Max. «Casi no podía sujetar el volante. Y luego, cuando los dedos se volvieron a calentar, le dolían mucho. Pero le dije ánda,cállate'», recuerda Jos. También le obligaba a ganar o adelantar por trazadas distintas a las normales o le prohibía alguna para que aprendiera a buscar alternativas.

La que recuerda Max con más fuerza es la de los golpes en el casco, para asombro del resto de padres, en otro campeonato de karting. «Le golpeé varias veces en el casco ¡Bam! Y le pregunté: ‘chico, ¿qué estás haciendo?’ Era el Campeonato del Mundo y no tenía ninguna duda de que podíamos ganarlo».

Mientras, Max no se inmutaba con lo que estaba relatando el expiloto. «Cuando me dio, pensé: ‘¿Qué ha pasado aquí?’. Lo cierto es que estaba pilotando muy mal, parecía que estuviera borracho. Me decía: ‘¿no puedes pilotar de manera normal? Pues nada, nos vamos todos a casa, voy a empezar a recoger nuestras cosas’, los mecánicos estaban asustados, no entendían nada», dice Max.

«Después de eso se convirtió en el mejor en la clasificación, luego ganó todas las carreras preliminares, las semifinales y la final», insiste Jos para certificar la validez de su sistema de que la letra con sangre entra. «Fue como una llamada para que me despertase y funcionó», dijo Max.

Ha sido siempre esa cara de no agradar, no gustar, de ser antipático con su rival, de desearle el mal un pocoJaime Alguersuari (Ex piloto Toro Rosso)

MAX NO ES VERSTAPPEN

Alguersuari aseguró en MARCA en una reciente entrevista que la educación de Max ha ligado perfecto con la de Red Bull, donde el culto al campeón depredador es absoluto. «Yo creo que Max Verstappen no es él, es un producto de su padre. Yo no considero que sea normal no ganar una carrera de karting y darle una bofetada por no ganarla. No voy a educar así a mi hijo», recuerda. «Ha sido siempre esa cara de no agradar, no gustar, de ser antipático con su rival, de desearle el mal un poco… viene de una educación muy diferente y extrema, se han juntado un padre con un nivel de educación muy peculiar y a otro lobo como Helmut Marko, que es partidario de esa educación. Hemos pasado muchísimos por la cantera de Red Bull y el Junior Team funciona, pero funciona de esta manera».

Jos, ex piloto de F1 y protagonista de una de las imágenes más famosas de la historia del Gran Circo, su incendio en el Benetton durante un Pit Stop, no ha sido nunca un hombre fácil. En 2009 fue condenado a tres meses de cárcel con fianza, debido a las denuncias de su entonces pareja y madre de Max, Sophie Kumpen (una de las mejores pilotos de karting de la historia), por acoso, agresiones y amenazas verbales. Estuvo casado con ella entre 1996 y 2008.

Luego pasó dos semanas entre rejas cuando años más tarde fue acusado por su nueva pareja, aunque nunca se pudo demostrar, que trató de atropellarla y le causó heridas menores. «Seguro que ésta no es la primera vez que hace esto. Creo que ahora necesito irme y esconderme, no sé qué esperar cuando salga de la cárcel», dijo entonces la que era su novia.

Las manos largas de Jos no pararon ni con su propio padre, Frans que también le denunció en 2016 aunque luego lo retiró. Dijo en el Telegraaf que «como ya hemos visto antes, Jos tiene las manos muy sueltas, pero este ha sido el límite. Jos tiene muy mal temperamento. Es un asunto privado entre Jos y yo mismo, y quiero mantenerlo entre nosotros», dijo Frans.

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