La reciente restricción en el suministro de Gas Natural Vehicular (GNV) podría generar presiones en la inflación durante los próximos meses. El Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima advirtió que la menor disponibilidad de este combustible tendría efectos en los precios durante marzo y, si la situación persiste, el impacto también podría extenderse a abril. El encarecimiento estaría vinculado al aumento de costos en transporte, distribución y diversas actividades productivas que dependen de este recurso energético.

El IEDEP explica que el GNV se mantiene como uno de los combustibles más accesibles del mercado peruano y cuenta con un uso extendido en distintas actividades económicas. Su consumo es frecuente en el transporte público, los servicios de delivery y las flotas de carga. Además, diversas operaciones industriales utilizan este combustible por su menor costo relativo, por ello, cualquier reducción en su disponibilidad puede generar ajustes en los gastos operativos de empresas y servicios.
Impacto potencial en la inflación
Óscar Chávez, jefe del IEDEP de la CCL, señaló que la menor oferta del GNV obliga a muchos usuarios a recurrir a combustibles de mayor precio. Este cambio incrementa los costos operativos en actividades vinculadas al transporte y la logística. Como consecuencia, las empresas enfrentan mayores gastos en el traslado y la distribución de productos, un incremento que posteriormente puede trasladarse al precio de distintos bienes y servicios.
“Esto impactaría potencialmente en un 60% de los bienes y servicios que componen la canasta de consumo de Lima Metropolitana y en los ingresos de miles de familias peruanas”, advirtió. La estimación muestra el peso que tiene el transporte en la estructura de costos de múltiples actividades económicas y, cuando este componente se encarece, se generan presiones en distintos sectores productivos, influyendo en el gasto de los hogares.
En caso se confirme este escenario, la inflación acumulada del primer trimestre podría situarse cerca del 2%, una cifra que se aproximaría al límite superior del rango meta anual de 3% establecido por el Banco Central de Reserva del Perú. Este resultado además superaría el nivel registrado en el mismo periodo del 2025, cuando la inflación del primer trimestre alcanzó un acumulado de 0,91%.
Evaluación del impacto económico
Pese a este posible incremento en los precios, el IEDEP considera que el efecto tendría un carácter temporal. Bajo ese escenario, la institución sostiene que la autoridad monetaria no tendría que modificar su política monetaria, ya que la restricción en el suministro respondería a una coyuntura puntual. En ese contexto, el impacto en la inflación se interpretaría como transitorio.
Chávez también resaltó la necesidad de fortalecer la planificación energética para enfrentar situaciones que puedan afectar el abastecimiento. Contar con mecanismos de respuesta resulta clave para evitar interrupciones en la actividad productiva, especialmente en sectores que dependen del suministro continuo de energía. En ese sentido, la previsión adquiere mayor relevancia frente a contingencias que pueden alterar el funcionamiento del mercado.
“El Perú necesita seguridad energética, planificación y capacidad de respuesta frente a contingencias. Las empresas, los trabajadores y millones de ciudadanos no pueden quedar expuestos a interrupciones que afectan directamente su trabajo y su sustento”, anotó. El representante del IEDEP subrayó que la estabilidad en el suministro energético es clave para el desarrollo de la actividad económica, también incide en la continuidad de miles de empleos y en los ingresos de los hogares.












