Presentado originalmente en 2014 con el nombre Volkswagen GTI Roadster Vision Gran Turismo, este prototipo basado en el Golf volvió a aparecer en medio de las celebraciones de los 50 años del apellido «GTI». La radical versión sin techo y alas de gaviota del cotidiano ‘hatch’, fue recordado en una nueva serie fotográfica, demostrando hasta donde pueden llegar los GTI de la marca.

El regreso de este modelo no representa un lanzamiento comercial ni un adelanto de producción, pero sí funciona como un homenaje al legado deportivo del Golf GTI y a una época en la que las marcas exploraban ideas radicales nacidas incluso dentro del mundo virtual.
Específicamente, el GTI Roadster Gran Turismo nació en 2014 dentro del programa «Vision Gran Turismo», una iniciativa que invitaba a los fabricantes a diseñar vehículos conceptuales para la saga de simulación de conducción Gran Turismo, antes de convertir algunos en modelos reales.

Un Volkswagen Golf GTI llevado al extremo
Con su prototipo de 2014, Volkswagen decidió ir más allá del simple diseño digital y construyó una unidad física a escala real. El resultado fue una reinterpretación extrema del Golf GTI plasmada en un biplaza sin techo, con un parabrisas extremadamente bajo, puertas de alas de gaviota y proporciones de superdeportivo. Un diseño que apenas dejaba ver al hatchback original.
Además, su diseño radical incluía enormes tomas de aire, un gigantesco alerón trasero y una aerodinámica inspirada en vehículos de competición. Por supuesto, uno de los elementos más llamativos del concept car fue su configuración completamente abierta. Volkswagen eliminó el techo para convertir al Golf GTI en un auténtico roadster.
La carrocería fue desarrollada con materiales ligeros como fibra de carbono y aluminio, permitiendo mantener el peso en torno a los 1.420 kg. La cabina también eliminó cualquier enfoque de vehículo cotidiano, incorporando una jaula antivuelco, asientos de carreras y una posición de conducción más orientada al rendimiento.


Diseño radical, mecánica radical
Bajo su carrocería extrema, escondía una mecánica igualmente radical. El GTI Roadster Vision Gran Turismo era portador de un motor VR6 TSI biturbo de 3.0 litros, capaz de generar 503 hp y 560 Nm. La potencia se enviaba a las cuatro ruedas mediante el sistema 4MOTION y una transmisión automática DSG de siete velocidades con programación deportiva.
Ahora, en cuanto a prestaciones, podía acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,6 segundos y alcanzar una velocidad máxima cercana a los 300 km/h. A más de 10 años de su debut, Volkswagen lo ‘desempolvó’ para nuevamente exhibirlo con pequeños cambios visuales como un nuevo color de carrocería verde oscuro, inspirado en ediciones especiales actuales del Golf.












