¿POR QUÉ AUTOS DE MARCAS DIFERENTES SE SIENTEN TAN PARECIDOS? LA CLAVE ESTÁ DEBAJO DE LA CARROCERÍA

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Cuando compras un automóvil, probablemente piensas en su diseño, su marca, el equipamiento, el motor o la tecnología que incorpora. Sin embargo, existe una parte fundamental que normalmente no vemos y que puede explicar por qué modelos de diferentes marcas pueden compartir sensaciones de conducción, componentes e incluso soluciones de ingeniería.

La razón está en las llamadas plataformas o arquitecturas automotrices.

Una misma base, diferentes personalidades

Aunque dos vehículos puedan tener carrocerías completamente distintas, no necesariamente fueron desarrollados desde cero. Los fabricantes utilizan plataformas comunes que sirven como punto de partida para varios modelos.

Estas arquitecturas pueden integrar elementos como la ubicación del motor, sistemas de suspensión, estructura del vehículo, puntos de montaje, sistemas eléctricos y diferentes componentes mecánicos.

Sobre esa base, los ingenieros pueden desarrollar vehículos con diferentes dimensiones, carrocerías y características de conducción.

El resultado es una estrategia que permite reducir tiempos de desarrollo, compartir componentes y aprovechar mejor las enormes inversiones que requiere fabricar un automóvil moderno.

Volkswagen y la plataforma MQB

Uno de los ejemplos más conocidos es la plataforma MQB del Grupo Volkswagen.

Esta arquitectura fue concebida para permitir que diferentes modelos y segmentos compartieran una base tecnológica y de ingeniería.

Modelos de distintas marcas del grupo pueden utilizar soluciones derivadas de una misma arquitectura, aunque posteriormente reciban diferentes configuraciones, motores, suspensiones, tecnologías, diseños y niveles de equipamiento.

Para el fabricante, esto significa producir una mayor variedad de vehículos utilizando una base de ingeniería común.

Toyota y la arquitectura TNGA

Toyota también desarrolló su propia estrategia con TNGA —Toyota New Global Architecture—.

La filosofía busca estandarizar determinados procesos y componentes, pero al mismo tiempo permitir que los vehículos tengan características diferenciadas.

La arquitectura puede adaptarse a diferentes tipos de automóviles, desde modelos compactos hasta vehículos de mayor tamaño, dependiendo de la variante utilizada.

Esto permite a Toyota desarrollar productos con mayor eficiencia industrial sin que necesariamente todos los modelos tengan exactamente el mismo comportamiento.

Hyundai y Kia

Otro ejemplo importante es la relación entre Hyundai y Kia.

Ambas marcas pertenecen al mismo grupo empresarial y pueden compartir plataformas, motores, transmisiones, componentes electrónicos y tecnologías.

Sin embargo, eso no significa que un Hyundai y un Kia sean simplemente el mismo automóvil con diferente logo.

Los fabricantes pueden modificar la puesta a punto de la suspensión, dirección, aislamiento acústico, sistemas electrónicos, diseño interior, equipamiento y respuesta del vehículo para crear personalidades diferentes.

Por eso, compartir plataforma no significa fabricar autos idénticos.

¿Entonces los autos modernos son «el mismo auto»?

No exactamente.

La plataforma representa solamente una parte de la ingeniería del vehículo. Encima de esa estructura se construye todo un producto que puede tener diferencias importantes.

Dos modelos que comparten arquitectura pueden utilizar:

  • Diferentes motores.
  • Distintas transmisiones.
  • Suspensiones con diferente calibración.
  • Diferentes sistemas de asistencia a la conducción.
  • Distintos niveles de aislamiento.
  • Diferente distancia entre ejes.
  • Carrocerías completamente diferentes.
  • Interiores y tecnologías propias.
  • Puestas a punto específicas para cada mercado.

Por eso, aunque exista una base común, la experiencia final puede ser muy diferente.

Una estrategia que está cambiando la industria

La utilización de plataformas compartidas se ha vuelto todavía más importante con la electrificación y el desarrollo de vehículos definidos cada vez más por el software.

Los fabricantes necesitan invertir enormes cantidades de dinero en baterías, motores eléctricos, sistemas electrónicos, conectividad, seguridad y software.

Compartir arquitecturas permite distribuir esas inversiones entre diferentes modelos y mercados.

En otras palabras, la industria automotriz está intentando hacer algo aparentemente contradictorio: fabricar más modelos diferentes utilizando cada vez más elementos comunes.

Y la próxima vez que conduzcas un auto y pienses que su comportamiento te resulta familiar, quizá exista una explicación mucho más profunda.

Puede que, aunque lleve otra marca y tenga una carrocería completamente diferente, debajo esté utilizando una filosofía de ingeniería que ya conoces.

Redacción Leo Benavente Ibañez

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