Por qué ni el McLaren Artura ni el Ferrari SF90 Stradale tienen marcha atrás

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El McLaren Artura ha sido uno de los lanzamientos más importantes de esta semana. No en balde, es el primer McLaren de una nueva era: es el primero en tener un motor V6 y es el primero de los McLaren «convencionales» en tener un esquema híbrido enchufable, un esquema que en el futuro veremos más y más habitualmente en el segmento de los superdeportivos. Uno de los detalles más curiosos de este McLaren Artura es que su caja de cambios de doble embrague y ocho relaciones carece de marcha atrás. Un detalle que comparte con el Ferrari SF90 Stradale.

¿Por qué el McLaren Artura no tiene marcha atrás? El principal motivo es reducir el peso del conjunto. La marca de Woking ha logrado mantener el peso en orden de marcha de su superdeportivo por debajo de los 1.500 kilos, y lo ha logrado con una batería de iones de litio de 7,4 kWh y un motor eléctrico en la ecuación. En plata: era necesario ahorrar peso en donde fuera posible, y la solución de McLaren fue eliminar una de las relaciones de cambio de su transmisión. La relación sería reemplazada por el funcionamiento invertido de su motor eléctrico.

La caja de cambios de doble embrague del McLaren Artura tiene ocho relaciones, una más que las de autos como el McLaren 720S. Esta relación extra permite aliviar el consumo a velocidades sostenidas, y para contrarrestar su introducción, se ha prescindido de la marcha atrás. El motor eléctrico, alojado entre la caja de cambios y la salida del cigüeñal, invierte su polaridad, y mueve el auto hacia atrás usando la primera marcha. Este mismo motor eléctrico de 95 CV es capaz de mover el auto por sí mismo a velocidades de hasta 130 km/h, durante 30 kilómetros.

El motor eléctrico también se encarga de suavizar los cambios de marcha a baja velocidad, y de apoyar al propulsor principal, como lo haría cualquier otro auto híbrido. La solución del McLaren Artura puede parecer innovadora o revolucionaria, pero lleva años y años empleándose en el mundo de los autos eléctricos. Un auto eléctrico común no tiene marcha atrás: el motor eléctrico invierte la polaridad de su única relación de cambio y el auto puede moverse hacia atrás. De hecho, incluso el Ferrari SF90 Stradale cuenta con un sistema idéntico.

Lanzado hace apenas unos meses, el primer Ferrari híbrido enchufable presume de 1.000 CV de potencia, tres motores eléctricos y unas prestaciones de órdago. Al igual que el Artura, su caja de cambios cuenta con ocho relaciones y un sistema de doble embrague para garantizar cambios de marcha instantáneos. De nuevo, es un coche en el que el ahorro de peso es vital. Aún siendo un auto enchufable con un motor V8, ha conseguido mantener en 1.540 kilos su peso.

Su tercer motor eléctrico está situado entre su V8 biturbo y la caja de cambios de doble embrague, que carece de engranaje para la marcha atrás, ahorrando 3 kilos de peso en cómputo global. Puede parecer baladí, pero en un mundo en el que la electrificación va a disparar el peso de todos los coches, la reducción de pesos va a convertirse en una eterna asignatura pendiente, y no solo para los fabricantes de superautos.

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