Este Mercury Eight Coupe de 1949 es el auto eléctrico que conduciría hoy James Dean

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A pesar de su aspecto descuidado, mermado por el paso del tiempo, este Mercury Eight Coupe de 1949 es un auto eléctrico con un moderno propulsor que incluye baterías de Tesla. Un proyecto firmado por la compañía californiana ICON, pero no el único.

James Dean suele ir ligado con el automovilismo, pues era un gran aficionado a los coches, y se le suele recordar junto al icónico -y maldito- Porsche 550 Spyder. Pero fueron muchos más coches los que pasaron por su vida, incluido un Mercury Eight Coupe de 1949 que lo acompañó en la película Rebelde sin causa (1955). Aquel era muy distinto del que nos ocupa hoy, un Mercury de aquel mismo año pero reconvertido por ICON para ser un coche eléctrico rebosante de estilo.

ICON es un fabricante con sede en California dedicado a este tipo de conversiones eléctricas, y este Mercury del ’49 pertenece a su serie ‘Derelict’. Una gama de productos en las que se mantiene el aspecto exterior original. En este caso concreto, las abolladuras, el óxido y el desgaste del paso del tiempo le confieren al Mercury un estilo único.

En el interior del ICON Mercury eléctrico encontramos un cuadro de instrumentos digital.

Eso sí, en sus entrañas se esconde tecnología muy moderna. El sistema de propulsión corre a cargo de Stealth EV, un motor eléctrico dual con 400 CV de potencia -casi cuatro veces más potente que el motor V8 original- y 640 Nm de par. No se habla de prestaciones, y quizá en un auto no importe mucho.

Hay mucha más potencia pero también ha aumentado el peso, pues el Mercury de ICON supera los 2.000 kilos. No hay caja de cambios, basta con una transmisión de una sola velocidad.

Monta unos neumáticos Eagle RS-A firmados por Goodyear y la batería, con 85 kWh de capacidad, es la de un Tesla Model S. En este caso, la batería proporciona hasta 320 km de autonomía y se puede recargar completamente en una hora y media.

A diferencia del exterior, el habitáculo sí luce algo más moderno de lo que sería habitual en este modelo. Lo que es metal no se ha tocado, pero los tapizados se han renovado y tras el volante encontramos un cuadro de instrumentos digital con la información esencial del auto.

Lo mejor es que este proyecto no es el único del estilo firmado por ICON. La compañía, además de vender modernos Ford Bronco, se atreve a transformar todo tipo de vehículos: desde un Volvo 1800 de 1963 hasta un Mercedes 300D ‘Adenauer’ de 1960, pasando por modelos de Cadillac o Studebaker. El límite, podéis imaginarlo, lo pone la cartera del cliente.

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