El lado invisible de la F1 que no debe ser ignorado

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Los recientes comentarios del presidente de la FIA, Jean Todt, sobre el estrés y las tensiones que los trabajadores de la F1 sufren con tantas carreras, llamaron la atención.

Si bien Todt tiene razón en que muchos en la F1 disfrutan de una vida que es la envidia de millones de personas que no tienen acceso a alimentos, agua o instalaciones médicas, también ignora algunos de los problemas serios que sufren aquellos que trabajan duro en las carreras.

Cruzar el mundo en avión, a menudo en asientos estrechos con billetes baratos, a semanas de distancia de sus hogares y sus familias, con jornadas increíblemente largas, falta de sueño y los intensos niveles de estrés por el miedo al fracaso, no son cosa menor.

De hecho, si los sumas todos, lo que sale es una combinación perfecta para el agotamiento mental.

No ha sido ningún secreto que en la F1 el cambio de personal ahora es mayor que en el pasado. Antes, los jóvenes ingenieros y mecánicos tenían que ponerse de rodillas y suplicar, robar o pedir prestado para conseguir un trabajo en la F1. Hoy en día, son tantos los trabajadores que deciden bastante rápido que esa vida no es para ellos, que los equipos están en una situación difícil de rotación constante.

Para los nuevos en la Fórmula 1, las tensiones que genera esta categoría rápidamente les afectan y salen a la luz. Por cada miembro de un equipo que puede celebrar victorias, hay otro montón de trabajadores en equipos que solo experimentan la derrota.

O peor aún, hay algunos que asumen la carga de ser los culpables de un valioso resultado perdido o bien por una parada fallida en boxes, o por una decisión incorrecta o una pieza rota.

A eso se suma el hecho de que la F1 es un deporte bastante machista, donde reconocer debilidad o exponer cualquier problema que tengas no siempre es lo más fácil, especialmente cuando estás rodeado de un gran grupo de hombres que parecen estar (al menos en la fachada) muy seguros de sí mismos.

Es una de las razones por las que la atención de la organización benéfica mundial de salud masculina Movember se ha acercado al mundo de la F1, donde considera que la ayuda que puede ofrecer en el aparado de la salud mental puede beneficiar a quienes sienten la tensión.

Pocos han confesado en público atravesar malas rachas cuando trabajan en un deporte que muchos creen que es un trabajo simple y de ensueño.

Pero uno de los relatos más conmovedores de lo lejos que puede llegar el estrés hasta bloquear a una persona por completo lo dio el ex jefe de prensa de Williams Aaron Rook, que dice que incluso contempló el suicidio en una carrera porque simplemente no podía soportarlo más.

«La F1 es un negocio con un poco de deporte añadido. Como una ensalada junto a un kebab grasiento», escribió recientemente en una publicación en su blog. «Eso probablemente explica la presión constante e innecesaria que ejerce 24 horas al día y 7 días a la semana sobre sus trabajadores».

«Ni siquiera alcanzar un colapso mental tan grande que pienses en el suicidio te da un momento de descanso».

Y agregó: «Mientras otros disfrutaban en sus elegantes fiestas Amber Lounge y veían quién podía unirse a la persona más famosa, otros estaban sentados en una habitación de hotel comiendo comida rápida y viendo televisión extranjera».

«A menudo me contentaba con eso con toda sinceridad. Y, para ser justos, siempre me invitaban a esas fiestas. Pero, ¿por qué querría pasar la noche vestido como el logo del Monopoly, con una sonrisa falsa, antes de ser abandonado entre la multitud en un hotel minutos después?».

«Siempre fue una apuesta más segura quedarse fuera y salir con gente que realmente me importaba. Sin embargo, cuanto más tiempo pases solo en un mundo como la Fórmula 1, más te dejarán de lado. Especialmente en un ambiente de hermandad. A menudo me sentía solo incluso en un paddock lleno».

«No pasó un segundo sin que pensara en que mi familia y mis amigos estaban en casa y cuánto los echaba de menos y los necesitaba. En la F1 era un fantasma. De hecho, casi me convertí en uno».

Actualmente, los negocios y los deportes más importantes se están dando cuenta rápidamente de la necesidad de garantizar que se cuide mejor la salud mental de sus empleados, y entienden que no pueden esperar que su personal simplemente aguante y se calle con todo lo que la F1 les provoca.

Pero aún no está todo el trabajo hecho y Movember es consciente de que el deporte de alto nivel, especialmente uno que requiere más de 20 viajes al año al extranjero, ejerce sobre la gente una presión que muchos en una vida más normal nunca experimentan.

Dan Cooper, portavoz de Movember en su programa en F1, explicó: «Tradicionalmente, se espera que los hombres sean fuertes y no muestren signos de debilidad, y se les dice que para llegar a la cima en cualquier industria deben mantener sus emociones ocultas. Esa percepción es aún mayor en el mundo del deporte».

«La F1 es un deporte de equipo y hay muchas personas que están bajo mucha presión y sacrifican mucho desde un punto de vista personal. Sí, están en un trabajo que probablemente es lo que siempre soñaron hacer, pero algunos de esas presiones a veces pueden tener un impacto negativo».

Movember ve su relación con la F1 como algo doble: ofrecer ayuda a quienes la necesitan por un lado, pero también usar la visibilidad que permite esta categoría para ayudar a crear conciencia sobre los problemas del mundo en general.

La organización benéfica tiene peluquerías en el paddock y el Paddock Club (después de todo, las peluquerías son un lugar donde los hombres suelen debatir sus problemas). Ha recibido ayuda de equipos y pilotos y el pitlane de la F1 en noviembre (¡Movember!) a menudo está lleno de grandes bigotes.

Quiere que aquellos que sufren tensión puedan hablar y también comprobar cómo están sus amigos o compañeros.

«Movember se trata de tratar de hablar con los hombres en un idioma que entiendan, y tratar de ir a donde están los hombres», añadió Cooper. «Y para hacer eso, debes ser auténtico en nuestra marca y en lo que hacemos. Sabemos que los hombres no siempre van a ir a una consulta a preguntar».

«Sabemos que los hombres mueren seis años antes de lo que deberían por muchas razones evitables. Sabemos que si pueden hablar y abrirse y conversar en un espacio cómodo con otras personas, entonces realmente podemos ayudar a cambiar, salvar vidas y mejorar esas estadísticas».

Los equipos son cada vez más conscientes de lo que hay que hacer para ayudar y proteger a sus trabajadores. El manager del equipo HaasPeter Crolla, dice que confía en que la nueva generación de personas que llegan a la F1 está más abierta a pedir ayuda y no ocultar sus problemas.

«Es difícil, y no importa qué rol ocupes en tu equipo, estar lejos de tus amigos, tu familia, tu hogar. Y los conflictos que eso conlleva no son fáciles», explica Crolla. «Creo que no importa lo bien que te cuide un equipo, aun así es difícil tener que asumir una nueva vida».

«Pero creo que, como generación, poco a poco estamos comenzando a comprender que podemos hablar de cosas y que hay apoyos. Ya sea a través de tu jefe, de tus amigos o de tus compañeros».

«Una industria machista y muy dominada por los hombres está comenzando a mirar un poco más en su interior y se da cuenta de que no tienes que ser a cada momento un tipo duro, porque si lo eres, creo que pronto te hartarás».

«Probablemente es algo que las generaciones anteriores a nosotros nunca tuvieron que explorar realmente. Y probablemente han sido bastante resistentes. Pero creo que los chicos de hoy en día, la mayoría, cuando piensan que necesitan ayuda, saben cuándo, a quién y dónde pueden recurrir».

Que los equipos y organizaciones como Movember sean conscientes y escuchen es muy positivo para todos los que en la F1 puedan enfrentarse a desafíos, tensiones y dificultades que no todo el mundo conoce.

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