Se llama Isdera Commendatore… y no tiene nada que ver con Ferrari

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Antes de darte los detalles que hacen único a este Commendatore, que ni lleva el emblema de Ferrari ni ha salido de Maranello, deja que te hablemos un poco de su creador. Y empecemos el relato en una tarde cualquiera de 1971, cuando llegó a la sede de Porsche (en Stuttgart, Alemania) un auto que nadie por allí había visto nunca antes y que se parecía de forma demasiado sospechosa al Ford GT40.

El joven que lo conducía se llamaba Eberhard Schulz y él mismo se había encargado de diseñarlo. De hecho, se sentía tan capaz de diseñar autos deportivos que acudía allí sencillamente para pedir trabajo. ¿Traía sus calificaciones como aprendiz de diseñador? No. En realidad tenía pocos documentos de los que presumir, pero a fin de cuentas allí fuera estaba el Erator GTE, como había bautizado a su creación… En Porsche lo consideraron como una buena hoja de calificaciones y lo contrataron.

Pero resulta que Schulz tenía el deseo de volar por libre y no iba a durar allí demasiado; mientras trabajaba para Porsche sintió el deseo de construir un auto que se pudiera considerar como el sucesor del Mercedes 300 SL Alas de Gaviota. En aquella época todavía no se estilaba lo de honrar a los autos más gloriosos reinterpretando su diseño. Hoy, por ejemplo, se entiende que el heredero estético del 300 SL Alas de Gaviota es el Mercedes SLS, pero en la década de los 70 el diseño tenía que ser radicalmente distinto, rompedor, y por supuesto plagado de líneas muy rectas.

Tenía en su cabeza cómo podía ser, pero no fue hasta finales de los años 70, después de que dejara Porsche para entrar en B&B GmbH&Co Auto KG, cuando terminó de diseñar su nuevo bólido. Había nacido el CW311, que debutó en el Salón de Frankfurt de 1978 y al que se permitió que luciera la estrella de Mercedes en el morro, pues de esa marca era la mecánica V8 5.0 que montaba.

El auto llegó al mercado con el nombre de Isdera Imperator 108i en 1983, un año después de que Schulz se ‘liara la manta a la cabeza’ y decidiera convertirse en un constructor independiente. Y aquellos orígenes no debieron resultarle nada fáciles porque tardaba un año en construir cada auto, así que no resulta extraño que se construyeran menos de 20 ejemplares hasta 1991, cuando su producción terminó.

¿Qué era lo siguiente que revolotearía en la cabeza de Schulz? Pues ahora sí llegamos al increíble superdeportivo que ves en estas imágenes, sobre todo porque era la llave para poder participar en Le Mans, donde soñaba con ver triunfar la marca Isdera.

El bólido en cuestión fue mostrado por primera vez en 1993 y se llamaba Isdera Commendatore 112i (en honor a Enzo Ferrari). Bajo su doble capó trasero, en posición central longitudinal, un V12 de 6,0 como el que montaría después el Pagani Zonda se acoplaba a una caja de cambios de seis velocidades (toda una novedad en aquellos años) que no era otra cosa que un cambio de Porsche adaptado por Ruf.

La aerodinámica era la gran baza del Commendatore: tenía una larga cola que recordaba a la de los modelos más rápidos de Le Mans, una aerodinámica esculpida también en la parte inferior del auto, unas suspensiones desarrolladas junto a BBS y Bilstein que se agachaban a alta velocidad y un único espejo retrovisor, que estaba en el techo y exigía que el conductor/piloto mirara hacia arriba a través de una pequeña claraboya.

El resultado era increíble no sólo espectacular por diseño, sino con coeficiente aerodinámico de 0,306 y una velocidad máxima de 340 km/h.

Todo estaba listo para comercializarlo y codearse con los fabricantes de coches más exclusivos… Pero entonces llegó un período de crisis económica y a Schulz no le quedó más remedio que despedirse del sueño de Le Mans cuando sólo tenía un prototipo del Commendatore. Prototipo, por cierto, bellísimo, que de hecho fue escogido como uno de los bólidos que aparecen en el juego Need for Speed II lanzado en 1997.

En 1999 un coleccionista suizo se hizo con el único Isdera Commendatore 112i y lo vendió en 2005. Se sabe que en aquellos años volvió a aparecer a la venta, que su dueño pidió un millón y medio de euros y que el auto no llegó a cambiar de manos.

Pero los todavía administradores de la marca Isdera llegaron a un acuerdo y lo adquirieron en 2016, retornándolo a su configuración original porque le habían cambiado las llantas y habían sustituido su retrovisor superior (que le aporta gran personalidad a su estética) por dos retrovisores exteriores convencionales.

Y si te hablamos hoy de este auto es porque es ahora la propia Isdera la que se deshace de semejante joya, suponemos que obligada a ‘hacer caja’. Lo ofrece completamente impecable, con 10.500 km y un certificado emitido por Isdera que declara que es el único ejemplar de Imperator 112i.

Para que este hiperdeportivo de los años noventa cambie de manos se ha recurrido a RM Sotheby’s, que lo va a subastar en París no bien entrado el 2021. ¿Cuánto se puede llegar a pagar? En RM Sotheby’s no se han pronunciado aún al respecto, pero podría quedarse cerca de los dos millones de euros. Todo dependerá de la avidez de los coleccionistas.

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