Renault estudia exportar sus automóviles… ¡en barcos a vela!

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Con el objetivo de reducir al máximo las emisiones contaminantes y en búsqueda de la tan ansiada huella neutral de carbono, las empresas elucubran diversas ideas, algunas de ellas realmente llamativas. Renault, en este ámbito, ha pensado que una gran ayuda para borrar en gran parte la huella de carbono durante el período de transporte marítimo sería hicer uso de barcos propulsados por el viento en lugar de cargueros convencionales. Los franceses ya se han aliado Neoline, la empresa naviera impulsora de la idea, para comenzar las pertinentes pruebas a partir del año 2024.  

Las emisiones nocivas de los medios de transporte marítimos han crecido del orden de un 34% en los últimos 30 años y, aunque actualmente representan únicamente el 3,6% del porcentaje total de los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera, es una cifra muy a tener en cuenta. Las causas principales de este incremento se atribuyen sobre todo al aumento del volumen comercial mundial y a la globalización de toda la industria.

Renault ha pensado en ello, y como parte de su compromiso con la reducción de la huella de carbono ha decidido entrar a formar parte de un proyecto para reducirla en gran medida en el proceso del transporte transoceánico. ¿La solución? Dejar de lado los motores y los combustibles y volver a la tradicional propulsión mediante viento y velas.

Para ello, la marca del rombo ya colabora con la empresa naviera Neoline de origen francés, cuyo compromiso y objetivo es la impulsión de nuevas y sostenibles formas de movilidad para todo tipo de navieras, concretamente mediante el método a vela. De esta manera, aseguran, se reducirán las emisiones de carbono en torno a un 90%.

Los barcos finales tendrán 136 metros de eslora y contarán con unas velas sostenidas en mástiles de 50 metros de altura, para una capacidad de carga de alrededor de 300 o 400 vehículos. Desde el principio avisan de que el viaje será más largo que con un barco carguero tradicional, pero la reducción en emisiones de toda la cadena de uso desde la producción del coche hasta el fin de su vida útil se verá notablemente reducida.

Estiman que las primeras pruebas darán comienzo durante 2024, con los barcos zarpando desde la ciudad costera de Saint Nazaire, en la región del Loira, en Francia, con destino a Norteamérica. Curiosamente, Renault no cuenta con una red comercial activa en ese continente desde 1987, a excepción de la comercialización del Twizy en Canadá y algunos pequeños mercados.

Este proyecto es parte de un paso más en el plan de reducción de emisiones de la marca francesa, cuya planificación plantea una merma del 6% en las emisiones generaddas durante la cadena de transporte. Todo ello, a su vez, forma parte a grandes rasgos del objetivo de eliminar por completo su huella de carbono en 2030 para el continente europeo y en 2050 en el resto del mundo.

Por otra parte, cabe notar que hay en marcha otros proyectos para la creación de grandes cargueros con nula huella de carbono. El principal tal vez sea el del gigante danés del transporte marítimo Maersk, quienes planean comenzar a realizar travesías propulsando sus motores únicamente con metanol verde, obtenido siempre mediante métodos sostenibles. El escollo ahora mismo que se interpone en su camino, según dicen, es encontrar la suficiente cantidad como para realizar una travesía completa. No obstante, estiman que en 2023 serán capaces de realizar su primer transporte tras una inversión realizada de más de 1.000 millones de euros.

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