Probamos el Ford Bronco Sport

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En la industria automotriz, hay nombres que con el tiempo se convirtieron en verdaderos íconos. Bronco es uno de ellos. Este modelo de Ford que nació en 1966 fue el que inauguró el segmento de los vehículos utilitarios deportivos (SUV) y durante tres décadas y cinco generaciones fue un referente en materia de los todoterreno. Tras 25 años de ausencia (la producción se interrumpió en 1996) la marca decidió revivir ese espíritu con la presentación hace apenas unos meses y a nivel global de su sexta generación.

Este SUV compacto (compite contra el Toyota RAV4, el Jeep Compass y otros) se produce para todo el mundo en México y es sin duda uno de los lanzamientos del año no solo para el óvalo sino para el mercado argentino. ¿Por qué? Porque es la primera vez que este modelo se venderá de manera oficial en el país y porque su llegada se produce apenas algunos meses después de haber sido presentado a nivel mundial.

Se ofrece aquí en dos versiones, Big Bend, con motor 1.5 L y 175 CV, y Wildtrak, con un 2.0 L de 240 CV, que fue el que pusimos a prueba. Entre ambas, hay varias diferencias: esta Wildtrak tiene más despeje, tres chapones protectores en la parte baja, neumáticos con perfil más alto, amortiguadores con topes hidráulicos, siete modos de manejo en lugar de 5, barras de techo distintas y algunos más. Por otra parte, la firma estudia la llegada de las variantes más extremas (denominadas Bronco a secas y con carrocería de 3 y 5 puertas), que competirán directamente contra rivales como el Jeep Wrangler.

El Bronco es un producto tan icónico para Ford que la automotriz norteamericana busca que se establezca como una submarca para sus vehículos orientados exclusivamente al off-road. Y de ahí que el logo del óvalo aparezca chico y solamente en el portón trasero, lo que sin dudas parece ser toda una declaración de principios.

Luce una estética vintage (trompa vertical, capot recto, línea de cintura alta, techo en doble altura –denominado Safari Roof–, cola igualmente vertical, luneta pequeña que se abre independientemente del portón), pero con detalles modernos (la enorme parrilla en negro y en forma de panal de abejas, las luces angostas atravesadas por los LED, los ganchos de remolque en rojo, etcétera). La intención siempre fue lograr una silueta que recreara de alguna manera la de aquel pionero. El resultado: un vehículo muy atractivo y que sin duda llama la atención se circule por donde se circule.

Se mencionó que el Bronco, y en especial esta versión, es un vehículo pensado para el todoterreno. Eso se nota también en el interior, donde todo está preparado para cumplir con esa función. No hay grandes lujos pero sí una sobresaliente calidad de materiales y terminaciones que buscan transmitir solidez. Y existen más elementos en esa búsqueda: alfombras de goma antiderrame, tapizados en cuero y alcántara de fácil limpieza, baúl plástico recubierto en goma rugosa, tapa de baúl que se convierte en una mesa plegable, innumerable cantidad de portaobjetos, y demás. A eso suma un nivel de equipamiento altísimo: cámaras delantera (útil cuando no se ve que hay más allá del camino) y trasera, climatizador bizona, pantalla táctil de 8″ con sistema de infotainment Synch 3, equipo de sonido Bang & Olufsen, tomas USB B y C y de 12 V y 220 V en el habitáculo y el baúl, techo panorámico eléctrico, cargador de celular inalámbrico, etcétera.

La posición de manejo es excepcional y se consigue gracias a la regulación eléctrica de la butaca y a la columna de dirección que se ajusta en altura y profundidad. En las plazas traseras el espacio es justo y dos adultos pueden viajar cómodos.

Por otra parte, destaca por la batería de elementos de seguridad y de ayudas a la conducción (el más completo del segmento, sin dudas) Co Pilot 360, entre los que se encuentran control de velocidad crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia, nueve airbags, alerta de cambio involuntario de carril, sistema de reconocimiento de señales de tránsito, alerta de cansancio, y mucho más.

Pero vamos a lo más importante, la mecánica. Este Wildtrak, como se dijo, cuenta con el impulsor naftero Ecoboost de 4 cilindros en línea y 2.0 L que genera 240 CV a 5500 rpm y 373 Nm (38,1 kgm) a partir de las 3000 rpm. Se acopla a una caja automática de 8 marchas y la tracción es 4×4.

El motor es el que equipa a varios modelos de la marca y ha dado muestras sobradas de su eficiencia y su capacidad, con una entrega de potencia y torque constante y precisa que se siente a lo largo de todo el cuentavueltas. La transmisión está relacionada de manera excelente y el paso de cambios lo hace rápidamente y sin tironeos ni demoras. Las prestaciones son realmente notables teniendo en cuenta que estamos ante un que pesa 1681 kg: acelera de 0 a 100 km/h en 7,5 s, y alcanza una velocidad máxima limitada de 195 km/h.

  • Motor: gasolina con turbo
  • Cilindros: 4 en línea
  • Cilindrada: 2.0 L
  • Potencia: 240 CV a 5500 rpm
  • Par: 38,1 kgm a 3000 rpm
  • Transmisión: automática de 8 marchas
  • Tracción: 4×4
  • Precio: US$54.000

La tracción merece un párrafo aparte: estamos, quizás, ante el mejor SUV 4×4 del segmento. La gestión se realiza mediante el sistema denominado GOAT (Goes Over Any Terrain, anda sobre cualquier terreno), que adapta la tracción, la caja, la entrega del propulsor, la dirección, los frenos y demás parámetros de acuerdo con el uso que se le vaya a dar y que en este caso son siete: normal, eco, sport, arena, barro, nieve (resbaladizo) y roca. A esto agrega la posibilidad de bloquear tanto el diferencial central como el trasero –éste no es al estilo convencional, sino que se da mediante un juego de dos embragues– que permite administrar aún más la potencia para enfrentar terrenos complicados.

El fuera de pista es el territorio natural de este Bronco Wildtrak y exhibe una sobrada capacidad para enfrentar cualquier terreno o condición. Muy buen despeje; generosos ángulos de ataque, ventral y salida; capacidad de vadeo interesante; un recorrido de amortiguadores más largo, y una dirección firme y precisa, hacen que sus capacidades off-road sean excepcionales. Realmente una maravilla.

De vuelta en la ruta, el motor trabaja muy relajado (a 120 km/h está en 2000 rpm), es silencioso y se lo siente firme y aplomado en las rectas, pero en las curvas rápidas si bien muestra buena tenida (gracias a los distinto controles electrónicos) denota cierta tendencia a inclinarse y rolar (debido a la altura). En el tránsito y en ciudad es un verdadero placer conducirlo porque es ágil y versátil y ahí se nota mucho el trabajo hecho en las suspensiones por los ingenieros de Ford para lograr que nada de lo que haya en el asfalto o empedrado se transmita a la cabina.

Los consumos se ven afectados por lo poco aerodinámica que es la silueta y no por las virtudes del propulsor: gasta unos 16 L/100 km en ciudad y unos 10 L/100 km en ruta a 120 km/h. Debido a esto, el tanque de 60 L queda un poco chico, ya que la autonomía se ve limitada.

Esta versión tiene un precio de US$54.000.

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