Análisis del Ford Mustang Mach-E GT y GT Performance, los últimos SUV eléctricos de Ford

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Ford da otro salto en el mundo de los EVs (vehículos eléctricos) con las excelentes prestaciones del Mustang Mach-E GT y GT Performance Edition, dos autos que miran de frente a cualquiera.

Por Rafael Mendez

Aunque algunas no las comparto 100%, aún se escuchan varias razones para no comprarse un auto eléctrico: el costo, la autonomía, la lentitud de la carga… Pero la experiencia al volante no puede ser una de ellas. Manejar un buen vehículo eléctrico, como el nuevo Ford Mustang Mach-E GT -sobre todo en su versión Performance-, es una delicia para todo aquel que disfruta al volante en carretera.

La aceleración, la ausencia de ruido y vibraciones, la brutal pero suave entrega de potencia, la sensación de estar deslizándose sobre la carretera… Los románticos defensores de los motores de gasolina no pueden no reconocer las ventajas de conducción que cada vez más autos eléctricos presentan.

Y olvídense de los híbridos enchufables. O de las versiones eléctricas de algunos modelos tradicionales. Estamos hablando de otra cosa. Un buen auto eléctrico no es un carro de gasolina al que se le ha quitado el motor de combustión para ponerle una batería. Un buen vehículo eléctrico es aquel que se ha concebido desde un primer momento como modelo electrificado.

Aunque otras marcas se han robado más titulares en los últimos meses, los avances de Ford en este campo son impresionantes. Su Mustang Mach-E se está convirtiendo en un modelo ideal para dar el salto a los EVs (Electric Vehicles) por un precio razonable. Ahora, con el lanzamiento del Ford Mustang Mach-E GT y su version Performance, nos hallamos ante un SUV de menos de $60 mil dólares ($59,900 dólares con descuento fiscal federal adicional de hasta $7,500 dólares) con unas prestaciones que no tienen nada que envidiar a deportivos muchísimos más caros.

Ford Mustang Mach-E GT: prestaciones de un deportivo

El Mustang Mach-E GT tiene una potencia de 480 caballos de fuerza y un torque de 600 libras/pie con tracción a las cuatro ruedas estándar. La versión con paquete Performance, que cuesta $5,000 dólares más, mantiene la misma potencia, pero sube el torque hasta las 634 libras/pie (más que cualquier Mustang de gasolina, incluido el GT Coupé) y logra reducir el tiempo de 0-60 millas por hora hasta unos impresionantes 3.5 segundos (por 3.8 segundos en el GT).

Nos hallamos, por tanto, ante un SUV con prestaciones de un auto deportivo. Pese a ello, la autonomía de la batería alcanza las 270 millas (GT) y 260 (Performance), unos números que hacen a este eléctrico no sólo útil en el día para desplazamientos cortos, sino también para viajes medios. Y esa autonomía debería aumentar en modelos futuros del Mach-E. Para cargar en casa, Ford ofrece -con costo extra- una estación de carga que promete 30 millas de carga por hora enchufado a 240V. Si no, el cargador estándar que viene incluido en el precio del auto carga 20 millas por hora en un enchufe de 240V “similar al de un horno”, según Ford.

Eso sí, la comodidad en viajes largos de varios días dependerá sobre todo de la red de carga Blue Oval que Ford está creando por todo Estados Unidos, (la marca dice que ahora cuenta con 19,500 estaciones de carga, de las cuales 2,900 son Nivel 3 de Carga Rápida). Cada vez son más los puntos de carga, y cada vez es más fácil localizarlos a través de aplicaciones como FordPass, pero a la industria aún le queda camino por recorrer para que la carga sea más rápida y fiable.

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El Mustang Mach-E GT no es un auto llamativo, pero sí ofrece un diseño exterior moderno con detalles distintivos. Se trata de un SUV pequeño, un segmento que inunda el mercado con muchos modelos que se parecen unos a otros, pero pequeños detalles hacen la diferencia. Entre ellos, un aspecto lateral limpio y elegante gracias a la ausencia de manillas en las puertas, que se abren con un botón que activa la “expulsión” de la puerta unos centímetros hacia afuera.

Las dos puertas delanteras tienen una pequeña agarradera que, según explica una ejecutiva de la marca, no estaba en el diseño original, pero se vieron obligados a incluirla por seguridad, para evitar que cuando la puerta trasera esté abierta, el usuario no tienda a agarrar la puerta delantera por el lateral abierto y se pueda pillar la mano en ese momento al cerrarse la puerta trasera.

Otro pequeño detalle es el tradicional logo pony de Mustang en la parrilla frontal, que se ilumina de noche y cuando se arranca el vehículo. Parece sencillo, pero por razones de la estricta normativa sobre las luces delanteras de los autos, iluminar el pony fue un “dolor de cabeza” para Ford.

En cuanto al diseño exterior, el Ford Mustang Mach-E GT y la versión con paquete Performance son prácticamente iguales. No hay ningún distintivo extra que alerte de que estamos ante un performance. Solo los rines son diferentes y la marca Brembo de los frenos, aunque son rojos en ambas versiones.

En el interior, los asientos son diferentes, más deportivos en el Performance. Pero ambos vienen con luces de ambiente, logos de GT en asientos y del pony en el lateral de la puerta, y una enorme pantalla de 15.5 pulgadas en la consola central desde la que se controlan todos los ajustes del auto.

Donde más impresiona el Ford Mustang Mach-E GT -sobre todo en la versión Performance- es en la entrega de potencia. No sólo hace honor a la etiqueta “GT” que Mustang lleva utilizando desde 1965, sino que la sensación al volante supera la de cualquier modelo anterior reciente. La potencia está disponible en todo momento. Además, el paquete Performance incluye suspensión MagneRide, llantas de 20 pulgadas y gomas de verano especialmente diseñadas por Pirelli para el Mach-E GT que proporcionan un agarre y un paso por curva excelentes.

El Mach-E GT tiene tres modos de manejo. Pero lo más significativo es decidir si se maneja “con un pedal” o no. Este es un ajuste al que se accede a través de la pantalla central -como a casi todo en este auto- y que cambia totalmente el comportamiento del acelerador.

En el modo normal “Whisper” se imita a un acelerador de un auto de gasolina. Es decir, el vehículo acelera o se mantiene mientras pisemos el pedal más o menos. En el modo “un solo pedal”, el vehículo acelera al pisar, obviamente, pero también se frena de modo considerable en cuanto levantamos el pie del pedal, hasta llegar al paro total sin necesidad de pisar el freno. Este modo se puede hacer un poco incómodo al principio, tanto en ciudad -fácilmente a uno se le para el vehículo del todo antes de llegar a un semáforo si levanta el pie demasiado pronto- como en carretera.

Además, siendo un GT, Ford permite desactivar el control de tracción (algo imposible en el Mach-E básico), para quien quiera experimentar una conducción más deportiva o en una pista de carreras. Para ello, Ford ha creado el modo de manejo “Unbridled Extend”, que enfatiza la entrega de potencia al pisar el acelerador, modifica el sistema de tracción a las cuatro ruedas para aplicar la fuerza donde más se necesite en cada momento, enfría la batería de forma pro-activa y reduce la intromisión de los controles de estabilidad y tracción. Es decir, con la potencia que tiene este auto, sólo recomendamos utilizar este opción “Unbridled Extend” es un circuito y nunca en la calle.

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