Si no puedes tener un Ferrari entero… ¡cómprate una parte!

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Tener un Ferrari está al alcance de un reducidísimo porcentaje de personas en el mundo. Sin embargo hay otras formas de tener ‘una parte’ de la historia del Cavallino, en este caso no en el garaje, sino en el salón de casa. Podríamos decir que de esta forma se puede disfrutar del ‘sabor’ de la marca por un módico precio, pero seamos honestos: hablamos de piezas que tampoco suelen comprar bolsillos de clase media, sino que tienen en el punto de mira a acaudalados seguidores de Ferrari, los cuales tienen en su mayoría algún modelo de la marca pero quieren llevar su pasión por los coches al interior de sus domicilios.

Hay pocos lugares en el mundo que los vendan. Si uno se pasea por la Quai Jean Charles Rey de Mónaco, junto al puerto de Fontvieille, se encontrará con un escaparate que puede combinar un Ferrari 250 GT Tour de France (por el que difícilmente te pedirán menos de 3,5 millones de euros) con el alerón de un coche de Gilles Villeneuve o la bigotera de un Ferrari de Prost. Pero, en la mayoría de los casos, si uno quiere una pieza de colección relacionada con el mundo Ferrari tiene que hacer arduas averiguaciones y sobre todo estar atento a los lotes que de vez en cuando sacan las mejores casas de subastas.

Los que aquí te presentamos están en su mayoría en Italia y no se venden por medio de subasta, sino por venta directa y a precios que a la mayoría de los mortales nos parecerían prohibitivos, aunque se trate en su mayoría de inversiones cuya cotización irá subiendo.

Vamos a empezar por uno de los más sorprendentes: imagínate que entras en un salón y ves la parte trasera de un Ferrari 246 Dino colgada de la pared como si fuera un cuadro… Para alivio de ferraristas no se trata en realidad de una pieza sacada de un Dino auténtico El (que representaba en la década de los 60 lo que en la actualidad sería el 488), sino de una estructura realizada en fibra de vidrio gracias a un molde tomado de un modelo real. Eso sí, los parachoques y los faros son auténticos y de por sí valen un dineral, aunque no tanto como los 4.900 euros que piden por la obra completa en Tramonti Diffusion Cars (en Ravenna, Italia), que se han convertido en especialistas en estos artículos.

Vamos precisamente a centrarnos sobre todo en algunos de estos artículos de Tramonti, entre los que también nos ha llamado (mucho) la atención el frontal de un Ferrari 330/P4, quizá el coche de competición más bello jamás construido con permiso del Porsche 917. En este caso piden 3.900 euros por una pieza que quedaría de cine en cualquier salón y que igualmente está realizada en fibra de vidrio y pintada de forma profesional. Con el añadido de que te lo dan con el número en forma de adhesivo que prefieras.

Si quieres elementos más ‘reales’, lo que te proponen es la típica mesa baja que uno pone delante del sofá, sólo que te darán ganas de no contemplar la televisión sino la toma de aire (esta vez auténtica) de fibra de carbono de un Ferrari de F1 pilotado por Michael Schumacher en 1997 que incorpora. Te piden por ella 3.750 euros y el hecho de que la estructura sea de madera, cristal templado y aluminio seguro que te parece lo menos relevante.

Si eres un apasionado de la F1 también te entusiasmará la toma de aire superior (lo que llaman Airscoop) realizada en una mezcla de fibra de carbono y kevlar que perteneció a un Ferrari F1 de los que pilotaron en 1995 Jean Alesi y Gerhard Berger. Es relativamente grande y quedaría de cine posando en una estantería del salón más elegante una vez que su nuevo propietario haya pagado 1.900 euros.

Pero si lo que buscas es una parte de un Ferrari bien reconocible, de forma que los amigos más desapasionados del motor no te pregunten qué es esa pieza rara que has comprado, lo más atractivo es una bigotera en perfecto estado de un Ferrari F300. Luce el número 3 así que entendemos que no perteneció a un modelo pilotado por Schumacher, sino a otro utilizado por Eddie Irvine, y en esta ocasión los responsables de Tramonti sólo dan el precio bajo petición, lo que indica que podemos estar hablando de tarifas cercanas a los 10.000 euros.

Vamos a dejar esta tienda de Ravenna y ‘nos acercamos’ a otra de la localidad de Regio Emilia (Italia) llamada Ruote Da Sogno, que en realidad está especializada en motos pero que también coches y piezas interesantes. A un coleccionista de Ferrari, lo más interesante que le pueden ofrecer es un motor V12 de los que montaron tanto el 550 Maranello como el 456 GT (que fueron fabricados entre 1992 y 2003). Y aunque dicen que el bloque de 5,5 litros no está listo para rodar de nuevo, al menos te lo dan montado sobre un pedestal para que lo único que tengas que hacer es buscar el sitio apropiado donde ponerlo… después de pagar los 6.900 euros que piden.

Pero, de todas las piezas, la más extravagante, sin duda la más cara (aunque no dan el precio) y la que mayor certeza de revalorización presenta es una mesa de cristal de 220×205 cm con una estructura de metal sujetándola y un amasijo de chapas en su interior. Lo vende British Sportscars (Bélgica) y se presenta entre la impresionante colección de coches a la venta como una extravagancia que no todos entenderán (también tienen una réplica del Guernica de Picasso). La chapa arrugada que se ve en su interior pertenece a un Ferrari 360 accidentado y prensado y la obra ha corrido a cargo del artista Roberto Bernardi, cuyo reconocimiento internacional hará que siga aumentando un precio que hoy día puede estar entre 14.000 euros y algo más de 20.000.

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