Simon Stiell, jefe climático de la ONU: «El mundo no puede seguir dependiendo de los combustibles fósiles»

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Simon Stiell, jefe climático de la ONU, ha lanzado uno de los mensajes más duros de los últimos meses contra la dependencia mundial de los combustibles fósiles. En plena escalada de tensión geopolítica y con los mercados energéticos otra vez bajo presión, el máximo responsable climático de la ONU ha advertido de que el mundo no puede seguir atado al petróleo y al gas si quiere evitar nuevas sacudidas económicas, pérdida de seguridad energética y una mayor vulnerabilidad política.

Sus palabras llegan después de varias intervenciones públicas en marzo en las que ha insistido en la misma idea. Para Stiell, el problema ya no se limita al impacto climático de los combustibles fósiles, sino que afecta de lleno a la soberanía de los países, al coste de la energía y a la estabilidad de familias y empresas. En Bruselas llegó a afirmar que la dependencia de los combustibles fósiles está “arrancando la seguridad nacional y la soberanía”, mientras que en una entrevista con Reuters sostuvo que, si alguna vez hubo un momento para acelerar la salida de esa dependencia, “este es el momento”.

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Stiell aboga por frenar nuevas inversiones en combustibles fósiles.

La ONU endurece su mensaje contra el petróleo

  • El planteamiento de Stiell es que ante cada nueva crisis internacional se demuestra hasta qué punto las economías siguen expuestas a los vaivenes del petróleo y del gas. En su discurso subrayó que esa dependencia deja a los presupuestos familiares, a las empresas y a los países a merced de los shocks geopolíticos y de la volatilidad de los precios. En otras palabras, el mensaje de la ONU es que la factura de los combustibles fósiles no se mide solo en emisiones, sino también en inflación, incertidumbre y fragilidad económica.

Ese enfoque refuerza un cambio de tono que se ha ido consolidando en los últimos años. La ONU ya no presenta la transición energética únicamente como una obligación climática, sino también como una cuestión de seguridad y competitividad. Stiell lo resume con una frase muy clara. Frente al caos de costes asociado a los combustibles fósiles, sostiene que hay una solución evidente y que pasa por acelerar las renovables, porque hoy son más baratas, más seguras y más rápidas de desplegar.

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La guerra ha disparado la tensión de los mercados y ha encarecido el petróleo.

Lo más llamativo es que el jefe climático de la ONU no ha rebajado el tono ni siquiera en un contexto de tensión internacional, cuando parte del debate público tiende a justificar una vuelta de corto plazo al petróleo y al gas por razones de seguridad de suministro.

Al contrario. Stiell ha calificado de “completamente delirante” la idea de responder a una nueva crisis energética redoblando la apuesta por los combustibles fósiles o frenando el despliegue de tecnologías limpias. Reuters recoge además que vinculó esa crítica a los intentos de suavizar políticas climáticas para aliviar tensiones inmediatas en los mercados.

Europa paga cara su dependencia del petróleo

En su intervención recordó que la UE depende de las importaciones fósiles más que casi cualquier otra gran economía y que esa exposición tiene un precio enorme en términos económicos. Por eso insiste en que la transición no debería verse como una carga, sino como una salida estratégica a una dependencia que, a su juicio, se repetirá una y otra vez mientras el sistema siga apoyándose en petróleo y gas importados.

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