Durante años, el financiamiento vehicular fue uno de los principales motores de las ventas de autos en el Perú. Pero en los últimos tiempos el comportamiento del consumidor comenzó a cambiar: más compradores utilizaron efectivo, préstamos personales, tarjetas de crédito u otras alternativas para adquirir un vehículo.
Ahora la pregunta vuelve a estar sobre la mesa: ¿está recuperando el crédito vehicular el protagonismo perdido?
La respuesta parece ser sí, aunque con matices.
El mercado automotor peruano atraviesa un 2026 particularmente dinámico. Entre enero y mayo, la venta de vehículos livianos nuevos alcanzó 102,454 unidades, un crecimiento de 38.3% frente al mismo periodo de 2025, según cifras de SUNARP difundidas por la Asociación Automotriz del Perú (AAP). Además, se trata del volumen más alto registrado para los primeros cinco meses del año.
La propia AAP ha señalado que entre los factores que están impulsando el mercado se encuentran la recuperación de la capacidad adquisitiva, el crecimiento de la inversión privada, el tipo de cambio favorable, la disponibilidad de vehículos y las condiciones de financiamiento.
Pero hay una historia detrás de las cifras
Un análisis publicado por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) plantea una situación interesante: durante el reciente crecimiento récord de las ventas de vehículos se produjo un desacople entre las ventas de autos y el crédito vehicular tradicional.
¿La razón?
Los consumidores peruanos también estaban recurriendo a créditos de libre disponibilidad, tarjetas de crédito y recursos propios para financiar sus compras. El BCRP señala que estas alternativas pueden resultar atractivas por su mayor flexibilidad y menor complejidad frente al crédito vehicular tradicional.
Esto significa que vender más autos no necesariamente equivale a financiar más autos mediante un crédito vehicular convencional.
Sin embargo, el escenario parece estar cambiando.
Bancos y concesionarios vuelven a mover sus fichas
Las campañas de financiamiento comienzan a ocupar nuevamente un espacio importante dentro de la estrategia comercial de las marcas.
Durante 2026 se han observado ofertas con tasas promocionales, cuotas iniciales diferenciadas, bonos por financiamiento e incluso campañas con 0% de cuota inicial para determinados modelos y perfiles de clientes.
Por ejemplo, campañas comerciales de Honda asociadas a créditos del BCP han ofrecido durante 2026 tasas referenciales desde niveles inferiores al 11% para determinados modelos y condiciones.
Esto revela algo importante: el financiamiento vuelve a ser utilizado como una herramienta comercial para cerrar la venta, y no simplemente como un producto financiero adicional.
El crédito puede convertirse nuevamente en el gran acelerador
Para una familia, comprar un automóvil de S/80,000, S/100,000 o más significa asumir un desembolso considerable.
La posibilidad de dividir ese pago en 48, 60 o incluso 72 meses cambia completamente la ecuación.
Para el concesionario también.
Un cliente que no puede pagar el vehículo al contado puede convertirse en comprador cuando encuentra una cuota mensual que considera manejable.
Por eso, la competencia entre marcas ya no se limita al precio del automóvil.
Ahora también se juega en:
- La cuota inicial.
- La tasa de interés.
- El plazo.
- La cuota mensual.
- Los bonos por financiamiento.
- Los seguros asociados.
- Las campañas especiales.
- La rapidez de aprobación.
- La facilidad del proceso.
El financiamiento se está convirtiendo nuevamente en parte de la propuesta de valor del automóvil.
Un mercado que necesita compradores, pero también buenos créditos
El crecimiento del crédito vehicular puede ser una buena noticia para la industria, pero no debería interpretarse simplemente como una invitación a endeudarse.
El comprador debe mirar más allá de la cuota mensual.
Una cuota aparentemente atractiva puede esconder un costo financiero elevado si el plazo es demasiado largo o si existen seguros, comisiones y otros gastos asociados.
Por eso, antes de firmar, el consumidor debería comparar la TCEA, el monto total que terminará pagando, la cuota inicial y las condiciones de prepago.
El propio mercado financiero ofrece actualmente productos para vehículos nuevos y seminuevos. Por ejemplo, BBVA mantiene opciones de financiamiento para autos nuevos y también para determinados vehículos seminuevos y usados.
Entonces, ¿está regresando la financiación?
Todo apunta a que sí, pero no exactamente como antes.
El consumidor peruano está recuperando capacidad de compra y las entidades financieras y concesionarios están encontrando nuevas formas de facilitar el acceso al vehículo.
La diferencia es que hoy el comprador tiene más alternativas y compara más.
El crédito vehicular tradicional compite contra el efectivo, los préstamos personales, las tarjetas y otras modalidades.
Por eso, el verdadero desafío para bancos, financieras y concesionarios no será simplemente ofrecer crédito, sino ofrecerlo de manera competitiva, transparente y suficientemente atractiva para que el consumidor decida financiar su automóvil.
En un mercado automotor que crece a tasas superiores al 30%, la financiación puede convertirse nuevamente en uno de los grandes motores de las ventas en el Perú.
Pero esta vez hay una diferencia fundamental:
el cliente no solo está buscando un auto. También está buscando la mejor manera de pagarlo.
Redacción Leo Benavente Ibañez












