En los últimos años, el Perú ha comenzado a dar pasos firmes hacia la movilidad eléctrica, impulsado por la necesidad de reducir emisiones contaminantes, modernizar el parque automotor y alinearse con los compromisos internacionales sobre cambio climático. Sin embargo, la regulación de los vehículos eléctricos (VE) en el país todavía enfrenta importantes desafíos que limitan su expansión masiva.

Un marco normativo en construcción
El marco regulatorio para los vehículos eléctricos en el Perú se encuentra en desarrollo. El Decreto Supremo N.º 022-2022-MTC marcó un avance importante al establecer lineamientos para la promoción de la movilidad eléctrica, incluyendo la homologación técnica de los VE, la estandarización de cargadores y el fomento del transporte público eléctrico.
Asimismo, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), junto con el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), ha comenzado a definir estándares para las electrolineras y tarifas diferenciadas de energía, aunque la cobertura de infraestructura sigue siendo escasa fuera de Lima.

Beneficios tributarios y promoción
El Estado peruano ha implementado algunos incentivos para alentar la compra de autos eléctricos. Entre ellos destacan la exoneración del impuesto al rodaje, una reducción del arancel de importación y la posibilidad de un menor impuesto vehicular en comparación con los autos a combustión.
No obstante, estos beneficios son aún limitados y poco difundidos. A diferencia de otros países de la región como Chile o Colombia, el Perú aún no cuenta con un sistema de subsidios directos ni incentivos financieros robustos que impulsen la demanda masiva.

Retos pendientes
La transición hacia una movilidad eléctrica enfrenta tres grandes retos:
- Infraestructura insuficiente: La red de carga pública es todavía incipiente. Solo existen alrededor de 70 puntos de carga en todo el país, concentrados en Lima y Callao.
- Costo inicial elevado: Los vehículos eléctricos continúan siendo más caros que los de combustión interna, pese a sus menores costos de operación.
- Falta de educación y cultura eléctrica: Muchos consumidores aún desconocen las ventajas reales de estos autos o desconfían de su autonomía y mantenimiento.
Mirando hacia el futuro
El Perú tiene una oportunidad única de acelerar su transición energética. Diversas empresas privadas ya están apostando por flotas eléctricas en rubros como el delivery, el transporte urbano y la minería. Además, el gobierno proyecta que para 2030, al menos el 10% del parque automotor nacional esté compuesto por vehículos eléctricos o híbridos enchufables.
Para lograrlo, será clave fortalecer la regulación, estandarizar los cargadores, ofrecer más incentivos fiscales y promover una mayor conciencia ciudadana sobre los beneficios de la movilidad limpia.
Conclusión
El camino hacia la electromovilidad en el Perú recién comienza. Si bien los avances regulatorios son prometedores, el reto está en transformar las buenas intenciones en políticas efectivas que impulsen un cambio real en las calles. El futuro del transporte sostenible depende de decisiones valientes, coordinación interinstitucional y un compromiso serio con el medio ambiente.
Por Sobre Ruedas News












