Durante años, hablar de un MX-5 eléctrico parecía contradecir la receta que hizo famoso al pequeño roadster: bajo peso, mecánica sencilla y equilibrio. Ahora, Mazda abrió una puerta que hasta hace poco parecía cerrada. Su presidente ejecutivo, Masahiro Moro, confirmó al medio alemán Auto Motor und Sport que la próxima generación deberá estar preparada para funcionar sin motor de combustión y, además, reveló su deseo de crear un deportivo superior, exclusivo y posiblemente artesanal.
La declaración llega mientras el actual MX-5 continúa una vida comercial que comenzó en marzo de 2015, más larga que la de cualquiera de sus tres antecesores. Su reemplazo, conocido internamente como NE, no aparecería antes de 2028. Eso obliga a Mazda a diseñar una plataforma capaz de convivir con varios tipos de mecánica, porque las normas podrían cerrar mercados al motor térmico mientras otros compradores todavía exigen la experiencia tradicional del Miata.
El reto principal no está únicamente en instalar baterías, sino en evitar que cambien las proporciones, el balance y la ligereza que definen al modelo. Un directivo europeo ya había advertido que la electrificación total transforma por completo la arquitectura. Moro fijó una meta poco habitual para un eléctrico: entre algo menos de 1.000 y 1.200 kg, muy cerca de los 1.003 kg que pesa sin conductor el roadster europeo actual.

Durante años, hablar de un MX-5 eléctrico parecía contradecir la receta que hizo famoso al pequeño roadster: bajo peso, mecánica sencilla y equilibrio. Ahora, Mazda abrió una puerta que hasta hace poco parecía cerrada. Su presidente ejecutivo, Masahiro Moro, confirmó al medio alemán Auto Motor und Sport que la próxima generación deberá estar preparada para funcionar sin motor de combustión y, además, reveló su deseo de crear un deportivo superior, exclusivo y posiblemente artesanal.
La declaración llega mientras el actual MX-5 continúa una vida comercial que comenzó en marzo de 2015, más larga que la de cualquiera de sus tres antecesores. Su reemplazo, conocido internamente como NE, no aparecería antes de 2028. Eso obliga a Mazda a diseñar una plataforma capaz de convivir con varios tipos de mecánica, porque las normas podrían cerrar mercados al motor térmico mientras otros compradores todavía exigen la experiencia tradicional del Miata.
El reto principal no está únicamente en instalar baterías, sino en evitar que cambien las proporciones, el balance y la ligereza que definen al modelo. Un directivo europeo ya había advertido que la electrificación total transforma por completo la arquitectura. Moro fijó una meta poco habitual para un eléctrico: entre algo menos de 1.000 y 1.200 kg, muy cerca de los 1.003 kg que pesa sin conductor el roadster europeo actual.

Dos niveles para volver a los deportivos
En ese escenario, el Mazda MX-5 conservaría su papel de deportivo accesible, mientras el posible modelo derivado del Iconic SP ocuparía la cima como automóvil de imagen. La estrategia todavía está lejos de convertirse en una gama definitiva, pues el próximo MX-5 no llegaría antes de 2028 y el “Hero Car” carece de calendario. Aun así, las palabras de Moro confirman que Mazda quiere electrificar su tradición deportiva sin reducirla a una sola fórmula mecánica.












