El avance de la electromovilidad está cambiando las reglas del juego en la industria automotriz y uno de los sectores que ya empieza a sentir el impacto es el mercado de repuestos. Especialistas advierten que, a medida que los vehículos eléctricos ganen mayor participación en el mercado, las ventas de autopartes podrían caer hasta un 20% o incluso más en los próximos años.
La razón es simple: un vehículo eléctrico tiene una mecánica mucho más sencilla que un auto de combustión interna. Mientras un automóvil tradicional necesita cientos de piezas móviles, lubricantes, filtros, correas, bujías y sistemas complejos de escape y transmisión, un eléctrico reduce considerablemente esa necesidad.
“Un motor de combustión puede tener más de 2,000 piezas, mientras que uno eléctrico opera con apenas una fracción de ellas”, explican expertos del sector. Esto significa menos desgaste, menos mantenimiento y, por ende, menos demanda de repuestos.
Los más golpeados
Los negocios dedicados a la venta de filtros de aceite, bujías, embragues, correas de distribución, bombas de combustible y sistemas de escape podrían ser los primeros en sentir el golpe. Todos estos componentes prácticamente desaparecen en un auto eléctrico.
En países donde la adopción de vehículos eléctricos avanza rápido, ya se observa una transformación en talleres mecánicos y cadenas de repuestos, obligándolos a reinventarse y apostar por nuevas líneas de negocio como baterías, software, electrónica y sistemas de gestión energética.
Perú aún tiene margen, pero el cambio viene
En el Perú, aunque la penetración de autos eléctricos todavía es baja, el crecimiento de híbridos y eléctricos empieza a marcar tendencia. Con incentivos, reducción de costos y una mayor conciencia ambiental, la transición parece inevitable.
Para muchos empresarios del rubro automotriz, el reto no será resistirse al cambio, sino adaptarse a él. La electromovilidad no solo redefine cómo se mueve el mundo, sino también quiénes sobrevivirán en la cadena de valor.
Lo que hoy parece una amenaza para el mercado tradicional de repuestos podría convertirse mañana en una oportunidad para quienes sepan leer el futuro. Porque en la industria automotriz, como en la vida, evolucionar ya no es una opción: es una obligación.
Redacción Leo Benavente Ibañez












