Ahora, sí, la casa de Maranello soltó la bomba que el mundo motor esperaba desde hace años: el nombre y primeras fotos oficiales del Ferrari Luce, un vehículo que marcará el hito más grande en la historia de la compañía al dejar a un lado la combustión interna. Con este modelo, la casa italiana redefine el lujo deportivo integrando la tecnología de una forma nunca antes vista, buscando una experiencia sensorial distinta a lo que ofrece el mercado actual.

Para su creación, Ferrari se alió con LoveFrom, el colectivo creativo de Sir Jony Ive, famoso por diseñar los productos más icónicos de Apple como el iPhone. Juntos diseñaron un habitáculo que prioriza la claridad y la interacción intuitiva, utilizando materiales nobles como aluminio reciclado y cristal de alta resistencia. El objetivo es conectar al conductor con la máquina mediante controles físicos precisos, alejándose de la tendencia del «solo pantallas».
Este lanzamiento forma parte de una estrategia de «tres actos» muy calculada por la marca del Cavallino Rampante para mantener la expectativa mundial. Primero mostraron la tecnología base en 2025, ahora destapan el interior y el nombre, y tocará esperar hasta mayo de 2026 para ver su carrocería final en Italia. Es una movida clara para captar a un público nuevo, ese que valora tanto la tecnología de punta como la exclusividad del diseño de autor.

Ferrari Luce: interior con minimalismo radical
El puesto de mando del Ferrari Luce sorprende por el volante de tres radios totalmente redondo, inspirado en los volantes clásicos de los años 50 y 60, pero fabricado en aluminio reciclado 100%. Se eliminaron las complicaciones innecesarias en favor de botones físicos con respuesta mecánica real, inspirados en la aviación y la Fórmula 1. Buscan que se sienta la calidad del material y la precisión del ensamblaje en cada interacción, algo que lo hace sentir moderno y atemporal a la vez.

La tecnología es protagonista pero no invasiva, utilizando una instrumentación con pantallas OLED superpuestas que se mueven solidarias con la columna de dirección para mejorar la visibilidad. Al centro, un panel de control montado sobre una articulación esférica permite orientarlo hacia el conductor o el pasajero, facilitando el uso compartido. Todo el sistema gráfico utiliza una tipografía nueva y limpia, diseñada para leerse tan fácil como un reloj analógico de alta gama.
Uno de los detalles más llamativos es la «coreografía» de encendido del vehículo mediante una llave de cristal especial con tinta electrónica. Al insertarla en la consola, la llave cambia de color y el tablero cobra vida, creando un ritual teatral antes de iniciar la marcha. Incluso el selector de cambios es una pieza de ingeniería en vidrio perforado con láser, demostrando que aquí el lujo está en los detalles microscópicos.













