Durante años, el debate sobre los vehículos eléctricos ha estado marcado por dudas relacionadas con la autonomía, la infraestructura de recarga, el precio de compra y la vida útil de las baterías. Sin embargo, los datos más recientes muestran que la percepción de quienes ya conviven con esta tecnología es muy diferente.
El estudio APEAL 2026 de JD Power, elaborado a partir de las respuestas de más de 78.000 propietarios de vehículos nuevos en Estados Unidos, concluye que los vehículos eléctricos obtienen una valoración superior a la de los modelos con motor de combustión en la mayoría de los aspectos analizados.
El dato más contundente corresponde al sistema de propulsión. Los propietarios de vehículos eléctricos otorgaron una puntuación 109 puntos superior, sobre una escala de 1.000, respecto a los usuarios de vehículos de combustión. Se trata de la mayor diferencia registrada entre todas las categorías evaluadas por el estudio.
Pero la evolución no termina ahí.
Los vehículos eléctricos fueron también la tecnología que más mejoró respecto al año anterior, registrando un incremento de 22 puntos en satisfacción. Este avance responde a una combinación de factores tecnológicos que están transformando la experiencia del usuario.
Las nuevas generaciones de baterías ofrecen mayor autonomía, las bombas de calor mejoran significativamente la eficiencia energética en climas fríos y las redes de carga continúan expandiéndose, reduciendo uno de los principales temores de los consumidores. A ello se suma un software cada vez más sofisticado, con actualizaciones remotas que mejoran continuamente el funcionamiento del vehículo.
La fidelidad de los propietarios confirma esta tendencia.
Un estudio independiente realizado por CDK Global revela que el 90 % de los propietarios de un vehículo eléctrico tiene previsto comprar otro eléctrico como siguiente automóvil, mientras que apenas el 1 % afirma que volverá exclusivamente a un vehículo de combustión.
Estos resultados reflejan una realidad interesante: muchas de las críticas hacia la movilidad eléctrica provienen de personas que aún no la utilizan, mientras que quienes ya la experimentan suelen valorar positivamente aspectos como la aceleración, el silencio de marcha, el bajo costo de mantenimiento y la comodidad de conducción.
Esto no significa que la transición esté completa. Persisten desafíos importantes, especialmente en mercados emergentes como Perú, donde la infraestructura de carga, el precio de adquisición y los incentivos gubernamentales todavía limitan una adopción masiva.
Sin embargo, las cifras sugieren que, una vez superada la barrera de entrada, la experiencia del usuario cambia de forma significativa.
La verdadera competencia entre los vehículos eléctricos y los de combustión ya no parece centrarse únicamente en las especificaciones técnicas o en el precio, sino en la satisfacción diaria de quienes los conducen.
Y en ese aspecto, los vehículos eléctricos comienzan a sacar una ventaja cada vez más difícil de ignorar.
Redacción Leo Benavente Ibañez












