Donald Trump ha vuelto a utilizar el auto eléctrico como argumento de campaña. En un mitin en Las Vegas, el presidente de Estados Unidos aseguró que había acabado con el “mandato eléctrico” y se burló de los conductores de eléctricos que se preocupan por la autonomía, llegando a decir que tienen una “enfermedad”.
La frase apunta directamente a la conocida ansiedad por la autonomía, uno de los grandes miedos de los primeros compradores de vehículos eléctricos: quedarse sin batería lejos de un cargador. El problema existe, especialmente en zonas con poca infraestructura o para usuarios que viajan mucho, pero cada vez tiene menos peso en mercados con redes de recarga más desarrolladas y autos con autonomías más amplias.
- El discurso de Trump, sin embargo, mezcla una preocupación real con una lectura política muy simplificada: presentar el auto eléctrico como una imposición y no como una tecnología que compite en el mercado.

El “mandato eléctrico” no era una obligación de compra
Uno de los puntos más repetidos por Trump es que su administración acabó con el “EV mandate”. La propia Casa Blanca utilizó esa expresión en enero de 2025, al ordenar revisar subsidios, normas de emisiones y autorizaciones estatales vinculadas al coche eléctrico.
Pero conviene matizarlo. No existía una ley federal que obligara a los ciudadanos estadounidenses a comprar un coche eléctrico en 2030 o en cualquier otra fecha. Lo que sí había eran normas de emisiones más estrictas para fabricantes y políticas estatales, como las de California, orientadas a que el 100% de los turismos nuevos vendidos desde el año modelo 2035 fueran cero emisiones o híbridos enchufables dentro de ciertos límites.
Es decir, el debate real no era si un conductor podía conservar o comprar un coche de gasolina usado, sino qué tipo de vehículos debían vender los fabricantes en el futuro para cumplir objetivos de contaminación y CO2.
El dato del 7% sí tiene parte de verdad
Trump también citó que los eléctricos representan alrededor del 7% del mercado estadounidense. Ahí el dato está cerca de las cifras actuales, aunque con matices. La Administración de Información Energética de Estados Unidos señala que los eléctricos puros representaron el 6% de las ventas de vehículos ligeros nuevos en el segundo trimestre de 2026, frente al 7% del mismo periodo de 2025.
La misma fuente apunta además que híbridos, eléctricos puros e híbridos enchufables sumaron el 24% de las ventas en ese trimestre. El matiz es importante: el eléctrico puro se ha enfriado en Estados Unidos tras el fin de incentivos federales, pero la electrificación en sentido amplio no ha desaparecido. Los coches híbridos convencionales, de hecho, alcanzaron una cuota récord del 16%.












