Canadá desafía a EE.UU. y abre la frontera a los autos eléctricos chinos

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Canadá tomó una decisión que puede alterar el mercado automotor en Norteamérica. El Gobierno confirmó que permitirá la entrada de  vehículos de BYD, Chery y Geely antes de que termine el año, marcando una postura distinta a la política restrictiva que mantiene Estados Unidos frente a los fabricantes chinos.

La medida abre la puerta a más competencia en el sector de carros eléctricos y podría influir en los precios en toda la región. El cambio comenzó tras el viaje del primer ministro Mark Carney a China a inicios de enero, donde sostuvo reuniones con Xi Jinping, Li Qiang y Zhao Leji.

De ese encuentro surgió un acuerdo para reabrir el mercado canadiense a los vehículos eléctricos fabricados en China, lo que marca un camino diferente al adoptado por Washington en los últimos años.

Chery iCar 03 Colombia, frontal off-road

Arancel baja del 100% al 6%

La decisión más importante fue la reducción del arancel de importación, que pasó de 100% a 6%, un cambio que modifica por completo las condiciones de entrada para las marcas asiáticas. Con este ajuste, Canadá busca aumentar la oferta de carros eléctricos y facilitar el acceso a modelos más económicos, algo que el gobierno considera clave para acelerar la transición energética.

El acuerdo también establece un límite de 49.000  autos eléctricos chinos por año, con una condición clara:
al menos la mitad de ese volumen deberá costar menos de 35.000 dólares. El objetivo es que más compradores puedan acceder a un vehículo eléctrico, ya que el precio sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el mercado.

Las tres marcas que confirmaron su llegada no son nuevas en el escenario internacional. BYD, Chery y Geely ya han ganado terreno en Europa, Latinoamérica y el sudeste asiático, pero Canadá era uno de los mercados pendientes dentro de su expansión global.

Geely Geome Xingyuan, Geely Galaxy Xingyuan, Geely EX2

Expansión china

Entrar a ese país también significa acercarse a un territorio donde la influencia de Estados Unidos y de las marcas tradicionales sigue siendo muy fuerte, por lo que el desafío no será solo vender autos, sino construir confianza. Para poder operar, cada fabricante deberá cumplir varios requisitos, entre ellos: homologación técnica, red de distribuidores y acuerdos financieros locales. Sin estos tres elementos, la comercialización a gran escala sería prácticamente imposible.

La regulación canadiense será uno de los filtros más importantes. Los vehículos deberán cumplir con los Canadian Motor Vehicle Safety Standards, además de normas relacionadas con: privacidad de datos, ciberseguridad y validación tecnológica.

Este proceso puede tardar varios meses y será la verdadera prueba para las marcas chinas, que buscan demostrar que no solo compiten por precio, sino también por calidad y seguridad. A pesar de las exigencias, el ambiente entre los compradores parece favorable.

Vista frontal y lateral del nuevo sedán eléctrico BYD Seal 07 EV en color lila, destacando su diseño de estilo deportivo y el sensor LiDAR ubicado en el techo.

Más adeptos

Una encuesta reciente indica que hasta 70% de los posibles compradores en Canadá consideraría adquirir un carro eléctrico chino, un dato que genera preocupación en parte de la industria local. El proceso administrativo comenzó el pasado 1 de marzo, con la apertura del sistema de permisos gestionado por Global Affairs Canada.

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