Los diez mitos que no debe creer al estrenar un carro

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Muchas son las historias que se escuchan a diario entre mecánicos, asesores y conductores de vehículos sobre el mantenimiento, conducción y cuidado general que debe dársele a un automóvil hoy en día.

Algunas de estas sentencias tienen asidero y hasta sustento científico, mientras otras son simple y llanamente leyendas urbanas y falsas creencias sobre cómo debe operarse un carro moderno.

Consultó a un especialista y a varios conductores de servicio público sobre el tema para aclarar los mitos que rodean algunas prácticas en el uso y manejo de un automóvil.

1. No hay que “despegar” ni calentar los motores. Cierto. Hace unos años era de uso común el consejo de no forzar mucho la máquina durante sus primeros dos o tres mil kilómetros, de conducirla a regímenes moderados y de no superar velocidades de más de 80 km/h. También, había que “calentar” el motor en el garaje durante dos o tres minutos hasta que alcanzara una temperatura de trabajo. Eso, con los propulsores de ahora, es un concepto que ha cambiado.

Los motores modernos ya vienen con las piezas acopladas, tienen unos procesos de asentamiento más rigurosos y las tolerancias son más precisas, así que no necesitan de lo que la gente llama un despegue. Están listos para usarse en su rangos desde el primer día.

Eso sí, jamás hay que abusar de ellos con el motor en frío. Debe esperarse a que este alcance una temperatura en la que se pueda dilatar para lograr un régimen alto de revoluciones sin poner en riesgo su vida útil.

2. Un motor no se debe llevar a un nivel alto de revoluciones: se daña. Falso. Hay gente a la que le da temor subir de vueltas un motor porque cree que lo va a estropear. Nada más lejano a la realidad.

Si bien tampoco hay que andar todo el tiempo a 6.000 revoluciones, existen ocasiones en las que hay que exigir la máquina para que entregue todo su desarrollo, pues para eso está diseñado.

Un motor moderno se “autoprotege”, cortando la inyección cuando llega a la línea roja del tacómetro, evitando posibles daños. Eso sí, cuando esté bajando, no lo deje subir mucho de vueltas en un solo cambio, pues ahí no hay corte de inyección y el motor se puede fundir.

3. No aplicar aditivos a la gasolina. Cierto. La gasolina que sale de Ecopetrol a las diferentes estaciones de servicio ya tiene suficientes aditivos “de fábrica”, es decir, no necesita que el usuario le eleve las prestaciones con productos que en muchos casos son inocuos. Tampoco sirven las pastillas de naftalina, ni el thinner, ni mezclar con Acpm. La gasolina tiene su octanaje desde la planta y no se puede modificar por estos medios.

4. No gaste más plata “requintando” el carro. Cierto. Esta práctica no es del todo buena pues se está ocupando un espacio que se requiere para que el combustible pueda moverse libremente. Si se llena todo el tanque se desgasta la bomba sin necesidad y los gases no tienen por donde salir. En un golpe, por ejemplo, el combustible saldría a presión como cuando se revienta un recipiente lleno de gaseosa. Es decir, es una práctica peligrosa.

5. No vaya a la bomba cuando haga calor porque le ven a vender menos gasolina. Es falso que existan mejores horas para echarle gasolina al tanque, pues las temperaturas exteriores no suelen afectar el combustible almacenado en las bombas. Entre 12 y 50 grados centígrados la variación es mínima, inapreciable.

“Eso sí, en las mañanas, con el clima más frío, las emisiones de vapores a la atmósferas son menores. Es una razón más ambiental que otra cosa preferir las mañanas”, comenta Ricardo Vásquez.

6. No cambie especificaciones del lubricante de motor. Cierto. Un carro debe llevar el aceite que recomienda el fabricante desde el nacimiento del vehículo y durante toda su vida útil, cambiarlo no tiene sentido. Si se pone un aceite de menor viscosidad la película que forma no es suficiente, y si es mayor aumenta la presión, pero eso no significa que lubrique mejor y puede formar lodos que terminen con la vida del motor. El manual del carro le indicará cual es el lubricante adecuado para cada carro, la marca es lo de menos.

7. La caja automática se debe manejar como una manual en los semáforos. Cierto. Esta es una afirmación bien polémica, porque hay conductores que nunca la ponen en neutro cuando paran pues dicen que para eso es automática. Las opiniones están divididas. Algunos expertos afirman que es mejor colocarla en neutro en los semáforos y en las esperas largas para evitar el desgaste.  

8. El aire acondicionado gasta mucha potencia. Es cierto parcialmente. Hay carros que utilizan parte de la potencia en mover el motor del compresor del aire acondicionado y en la maniobra, si por ejemplo el carro tiene 100 caballos, se puede gastar 15, afectando sus prestaciones y aumentando el consumo de combustible. Esto se nota más en motores menos potentes. Si el suyo tiene buenas prestaciones la diferencia será imperceptible.

9. Los motores no se pueden lavar. Falso. Sí se debe y con agua normal y a menudo. Eso sí, debe evitarse la presión para no afectar componentes. Lo que no debe hacerse es dejarle coger ventaja a la mugre porque después será más difícil despegarla y mucha suciedad acumulada puede incidir en al eficiencia de algunos sistemas en el carro y causar daños y fallos que puedan afectar el funcionamiento. Los principales sistemas de los carros modernos vienen sellados y aislados para que, precisamente se puedan mojar cuando se lava el motor.

10. Hay aceites que no se cambian.  Sí y no. Cada fabricante especifica si, por ejemplo, debe sustituirse el lubricante de la caja o de la dirección hidráulica. Esa información la encuentra en el manual del carro. Hay algunos de estos aceites que nunca se remplazan, pero eso depende del carro. No es una verdad general.

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