VIK: La suma de todo

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Por Margite Torres P.

Los World’s Best Vineyard Awards 2019 colocaron a la joven bodega chilena VIK en el puesto 14, entre las mejores bodegas del mundo. La revista Wine Enthusiast también le otorgó el premio Wine Star en la categoría “Best Winery Experience”. Además, cuenta con el hotel más lujoso de Chile según los expertos, donde Coldplay y David Rockefeller se hospedaron. Elabora vinos de excepción en un entorno hermoso y ofrece una completa inmersión en el mundo del vino. De esto y mucho más nos habla Héctor Moya, brand ambassador de la Viña, quien estuvo en Lima presentando los vinos de la bodega.

Viña Vik es el sueño de Alexander Vik, empresario noruego, amante del vino y del arte, que llegó a Chile el 2006 con un objetivo claro: encontrar las condiciones excepcionales para elaborar el mejor vino del mundo. Asesorado por el enólogo y consultor francés Patrick Valetteen dieron con la búsqueda del terruño perfecto en Millahue, (valle de Cachapoal) que en lengua local significa “Lugar de Oro”. Ubicado entre quebradas con pequeños microclimas y tipos de suelos, cada uno con distintas exposiciones, bañados de una fresca brisa costera, decide comprar 4,300 hectáreas.

Aquí nace VIK, un viñedo que sienta sus bases en un concepto “holístico” (“El todo es más importante que la suma de sus partes”. Aristóteles), que busca la perfecta fusión entre el hombre, la naturaleza y la alta tecnología, expresada en un todo. Su objetivo principal es el óptimo funcionamiento de todos los elementos involucrados en la elaboración del vino, conseguir con su concepto holístico la perfección cualitativa.

La bodega fue proyectada sobre una eficiencia arquitectónica sobresaliente que hace que destaque. Utiliza freecooling, energía solar, aislación natural, entre otros detalles que hacen de este proyecto uno muy especial. Para ello se construyó un techo transparente que permite que la luz natural penetre en ella sin necesidad de recurrir a la iluminación artificial; además para entrar a la bodega es preciso transitar por una plaza de agua que además de recibir a los visitantes, ayuda a enfriar la sala de guarda de manera natural. Lo que resulta en una imponente instalación realizada en conjunto con el arquitecto chileno Smiljan Radic, que además posee un hotel, distinguido como el mejor de Chile y un restaurante -Pavilion- de cocina tipo bistró que posee una cuidada selección de productos locales y de temporada, que trabaja con lo que le provee su propio huerto.

Vinos holísticos

Cada uno de los vinos de Vik es resultado de un ensamblaje de cepas especialmente elegidas, pensadas como parte de un todo, así lo describe Héctor Moya, brand ambassador de Vik. “Cada una de las cepas te va a brindar algo diferente en la experiencia final. El Cabernet Sauvignon nos entrega la médula ósea de los vinos, que es la estructura principal, el Carmenere mueve esta médula, le aporta muchos aromas, especies; la Syrah le da tonos más florales y el Cabernet Franc la tradición, la elegancia; el Merlot contrarresta tantos taninos. Son vinos que tienen entre 20 a 27 de guarda en barrica de roble francés”.

Vamos degustando los vinos y primero probamos el Milla Cala, que es más estilo Viejo Mundo. Un vino muy fácil de tomar, con 20 meses de barrica de roble francés y al mismo tiempo con mucha fruta presente. Donde el Cabernet Sauvignon resalta mucho en nariz y boca. Vik es el segundo vino, “es elegancia pura, es el libro completo, es una persona con esmoquin”, afirma Héctor, “mientras el Milla Calla viste terno”. Es un vino de mucho más cuerpo, con un retrogusto más largo. Cerramos con la Piu Belle, un vino con mucha más sedosidad, donde el Carmenere está muy presente. “Su etiqueta es arte puro, lo mismo por dentro”, acota Héctor. Los tres vinos tienen un toque bien chileno, a pesar de su estilo francés, la presencia de un Carmenere muy limpio, bien cuidado se impone.

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