Rafael Rey se va por la tangente: los chosicanos necesitan el tren ya

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La pregunta es sencilla y no necesita discursos interminables, explicaciones políticas ni debates semánticos: ¿Rafael Rey va a apoyar o no el Tren Lima–Chosica?

Ese debería ser el punto central.

Mientras autoridades, políticos y funcionarios discuten si el proyecto fue una donación, una compra, una transferencia o bajo qué modalidad llegaron los trenes, miles de ciudadanos de Lima Este siguen enfrentando todos los días un problema mucho más concreto: transportarse durante horas, soportar el tráfico y pagar el costo de un sistema de transporte que necesita soluciones urgentes.

Los chosicanos no necesitan que la política se pierda en la discusión de quién tiene la razón sobre el origen de los trenes. Necesitan saber qué se va a hacer para que el proyecto avance.

Rafael Rey puede tener todas las observaciones que considere necesarias. Puede cuestionar aspectos legales, técnicos o administrativos. Eso es parte del debate público. Pero existe una pregunta que debería responderse claramente:

¿Está a favor o en contra de que el Tren Lima–Chosica avance?

Porque si la respuesta es sí, entonces el debate debería concentrarse en cómo superar los obstáculos, corregir lo que haya que corregir y poner el proyecto en marcha.

Y si la respuesta es no, también debería decirlo claramente y explicar qué alternativa propone para resolver el problema de transporte de miles de ciudadanos de Lima Este.

La gente necesita soluciones, no más vueltas

El Tren Lima–Chosica se ha convertido en mucho más que una discusión política. Para los vecinos de Chosica, Chaclacayo, Ñaña y otros sectores de Lima Este, representa la posibilidad de contar con una alternativa de transporte masivo que ayude a reducir los tiempos de viaje y mejorar su conexión con el resto de la ciudad.

Por eso, seguir discutiendo indefinidamente sobre si los trenes fueron donados o comprados puede terminar convirtiéndose en una cortina de humo frente al problema principal.

La discusión sobre la legalidad, la propiedad, el estado de las unidades y la viabilidad técnica debe resolverse, por supuesto. Pero debe resolverse con documentos, informes y decisiones, no convirtiéndose en una pelea política interminable.

El ciudadano quiere resultados.

El tren no puede convertirse en otra promesa

Lima tiene una larga historia de proyectos de transporte que han quedado atrapados entre gobiernos, estudios, disputas políticas y burocracia.

El Tren Lima–Chosica no debería seguir ese mismo camino.

Si existen problemas técnicos, que se solucionen.

Si existen problemas legales, que se resuelvan.

Si existen responsabilidades administrativas, que se determinen.

Pero después de todo eso debe existir una decisión política clara.

Porque los chosicanos necesitan el tren ya.

No necesitan que los políticos se pasen la pelota.

No necesitan más discursos.

No necesitan que una discusión sobre el pasado termine paralizando una solución para el futuro.

Necesitan transporte digno, rápido y seguro.

Por eso, Rafael Rey debería responder directamente a una pregunta que cualquier ciudadano puede entender:

¿Vas a apoyar o no el Tren Lima–Chosica?

Menos vueltas. Más decisiones. Los chosicanos necesitan el tren.

Redacción Leo Benavente Ibañez

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