Perfiles del vino: Andrea León y su pasión por el vino

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VINOS

Por David Palti y Margite Torres

Desde diferentes ámbitos las mujeres y hombres del vino marcan caminos y muestran rutas. Acá algunos de los personajes que nos visitaron este año. ¡Salud por ellos y que vengan muchos más!

Andrea León, es mamá, Ingeniera Agrónoma, enóloga, y encargada del equipo enológico de Viña Lapostolle. Desde muy joven viajó alrededor del mundo en busca de vendimias y experiencias en Nueva Zelanda, Estados Unidos y Europa. Eso hoy se demuestra en su mano precisa y capaz de elaborar vinos únicos. La curiosidad y las ganas de innovar la caracterizan. Fruto de ese ímpetu es la creación de la línea boutique Collection, por la que fue nombrada Enóloga del Año 2016 por el Círculo de Cronistas Gastronómicos y del Vino de Chile, AG. En el 2011 la revista Wine Spectator eligió el Clos Apalta 2005 -su creación- como el Mejor del Mundo.

“El viñedo hace el 70% de un vino, es difícil, pero nosotros buscamos transmitir todo este trabajo en cada botella.”

La historia:

Viña Lapostolle fue fundada en 1994 por los esposos franceses Alexandra Marnier Lapostolle y Cyril de Bournet. Alexandra es miembro de la reconocida familia que se ha dedicado por varias generaciones a la elaboración del famoso licor Grand Marnier.
Alexandra y Cyril recorrieron el mundo en busca del terroir perfecto para emprender el sueño de la bodega propia hasta que llegaron a Apalta en el valle de Colchagua para quedarse. Desde un inicio su objetivo fue elaborar vinos de clase mundial aprovechando el “saber hacer” francés y el terruño que aporta Colchagua.

¿Qué caracteriza al valle de Apalta, del que se enamoraron los fundadores de Lapostolle?
Apalta se ubica en el Valle de Colchagua, a 68 Km. del Océano Pacífico, entre la Cordillera de los Andes y la Costa. Apalta no es un valle encerrado. Sus suelos son de granito, normalmente muy pesados, que no son los más adecuados para las vides, pero posee un clima favorable. Tiene una buena regulación de la luz del sol, sin excesos de calor. No tienes ni la influencia completa de la Costa, por ejemplo, ni las probabilidades de helada que te la cercanía a la Cordillera. Plantamos en laderas, en pequeñas parcelas que se encumbran hacia los cerros. Es un terroir único por su tipo de suelo, además tiene una exposición muy particular por la influencia del mar que trae noches muy frescas, un factor clave en los tintos. 

En la viña apostamos principalmente por variedades del sur de Francia, plantamos Syrah, que viene del valle del Rhone y va fantástico en cualquier parte del país. Además, apostamos también por variedades mediterráneas como Monastrell y Cinsault, que se adaptan muy bien a climas cálidos y secos, mantienen la acidez y necesitan poca agua. También trabajamos con Viognier, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Últimamente estamos jugando un poco con nuestras parras viejas de Semillon y Pinot.

¿Cuáles son las características de los vinos de viña Lapostolle y qué buscan expresar? 

En Lapostolle siempre nos hemos enfocado mucho en la uva, cuando tienes una buena uva puedes mantener sencilla la vinificación y obtener mejores resultados. Nos preocupamos mucho por la fecha de cosecha que es uno de los grandes definidores de estilo. Tenemos una vinificación muy tradicional, con maceraciones y extracciones bastante cuidadas. Usamos barricas de roble francés para los vinos de alta gama, no siempre barricas nuevas, dependiendo del tipo de vino que buscamos y que puedan resistir al paso por madera. El embotellado se da con bastante cuidado y sin muchos aditivos. Nos preocupamos mucho por la selección en el viñedo y por la selección en bodega.

“Nuestros vinos son muy elegantes, finos y bien definidos. Se busca un equilibrio, son frescos, pero con mucha concentración. Te hablan mucho del lugar de donde vienen. El granito aporta taninos que son muy angulares y muy vivos. Son vinos que mejoran con la comida y con la guarda. Se busca transmitir la personalidad de cada cepa y expresarlo de forma honesta y auténtica en la botella”.

El 2016 fuiste nombrada mejor enóloga de Chile. ¿En qué contexto se dio este reconocimiento?

Eso fue por un proyecto donde se trabajó toda una línea de vinos experimentales que se llama Collection, la idea surgió hace años; lo que buscábamos era expresar el concepto del terroir. Para esa época ya llevaba algunos años haciendo Clos Apalta, que es un vino muy clásico y estaba interesada en experimentar y probar cosas nuevas. Me dediqué a buscar lugares para cultivar Syrah en diferentes tipos de suelo y a recuperar variedades que habían sido perdidas. Collection ya lleva nueve cosechas y se han recuperado algunas variedades de la viña como Semillón, Monastrell y Garnacha. Esta línea es de producción muy pequeña, son sólo 1000 botellas por vino, pero se ha consolidado como una de las más sólidas de Chile, además de ser muy entretenida.

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