Ni el diablo es tan malo como las AFP

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Por Laura Grados

Con la crisis política que el Congreso de mayoría fujimorista provocó, algunos temas vitales han pasado a un segundo plano. Uno de ellos, la discusión sobre qué tan bueno es seguir dándole nuestro dinero a las administradoras de fondos de pensiones (AFP).  

Es gracioso porque es verdad.
Imagen: Carlincatura de La República

Primero, un recordatorio

  • Las AFP se crearon en nuestro país durante el gobierno de Alberto Fujimori (ahora ya sabes por qué algo anda mal con ellas).
  • Las personas que están en quinta categoría, o sea, los que están en planilla, le deben dar, obligados por ley, el 10% de su salario a una AFP con el pretexto de ahorrar dinero para la vejez (también pueden darle el 13% a la ONP pero esa es ooootra discusión).
  • Por este servicio, la AFP te cobra un porcentaje. Es decir, tienes que confiarle tu dinero a alguien que no conoces y además pagarle por realizar una tarea que tú no pediste.
  • Los dueños de las AFP, como sucede en el Perú, son también propietarios de grandes empresas.
  • Con los fondos que reciben de millones de aportantes, inyectan capital a sus empresas y a otras más. Así, generan ganancias que son repartidas entre ellos y tú. Bueno, no siempre de forma equitativa, nunca tan ingenuos.
  • Si las AFP hacen una mala inversión de tu dinero y pierden (como sucedió hace unos meses), ellos seguirán cobrándote por administrar mal tus soles. La única persona que sufre una caída en sus fondos eres tú, pues se trata de tu dinero, no el de ellos.

Aunque suene increíble, esto es lo que ocurre hace casi 20 años con los trabajadores que están en planilla en nuestro país y eligieron darle su jubilación a una AFP. Por eso es que, en esta década, se discute la continuidad de la existencia de un sistema que parece más perverso que el papá de Luis Miguel. 

El New York Times, por ejemplo, advirtió hace exactamente tres años que el modelo de las AFP se estaba cayendo a pedazos en Chile.

¿Y Chile qué tiene que ver aquí?

Este modelo llegó al Perú en los 90, importado directamente de lo que la dictadura militar de Pinochet hizo en Chile. Incluso, en ese país, hay una fuerte movida para que los fondos le sean devueltos a los trabajadores. La idea es quitárselos a las AFP que, en percepción de los chilenos, se enriquecen con el dinero de los aportantes que terminan jubilándose con pensiones de hambre. Igualito que aquí.

En Chile no cesan en su lucha. Por eso, la página de Facebook de la fundación La Casa Común publica de forma recurrente contenido acerca de cuán nocivas son las AFP. De esta manera le recuerdan a sus compatriotas que deben seguir presionando para recuperar su dinero, porque como diría tu abuelita, el que no llora, no mama.

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