Las pausas de hidratación figuran entre las medidas más debatidas del Mundial de 2026. Aunque la FIFA las presentó inicialmente como un mecanismo para proteger la salud de los futbolistas frente a las elevadas temperaturas previstas en distintas sedes de Estados Unidos, México y Canadá, la decisión también abrió una discusión sobre sus implicancias deportivas y económicas.
Al mismo tiempo que entrenadores, jugadores e hinchas ponen en duda si estas interrupciones alteran el ritmo natural de los encuentros, datos publicados por medios internacionales muestran que los descansos también constituyen una importante fuente de ingresos para las cadenas de televisión que poseen los derechos de transmisión del torneo.
Pausas que generan millones de dólares
Información difundida por The Wall Street Journal y Sports Business Journal señala que las pausas de hidratación se han transformado en un negocio publicitario de gran magnitud para las televisoras. Las cifras indican que un anuncio de 30 segundos durante los tres minutos de cada pausa puede alcanzar un valor cercano a US$205.000, mientras que esa tarifa aumenta hasta aproximadamente US$760.000 cuando disputa un partido la selección de Estados Unidos.
Además, el Mundial de 2026 contempla un total de 104 partidos y cada uno incluirá dos pausas de hidratación, lo que equivale a más de diez horas adicionales de espacio disponible para la venta de publicidad. El análisis elaborado por Sports Business Journal calcula que Fox Sports puede emitir hasta cuatro anuncios durante cada pausa, lo que representa ocho espacios comerciales por partido. A lo largo del torneo, la cadena dispondría de un total de 832 anuncios.
Con un precio promedio de US$300.000 por cada comercial de 30 segundos, Fox Sports recaudaría alrededor de US$250 millones únicamente gracias a las pausas de hidratación. Si cada espacio se comercializa en US$400.000, como también proyecta el medio especializado, los ingresos ascenderían hasta aproximadamente US$332,8 millones.
Estas proyecciones cobran mayor relevancia si se considera que Fox Sports pagó cerca de US$485 millones por los derechos de transmisión del Mundial. En ese escenario, la cadena podría recuperar más de la mitad de esa inversión únicamente mediante la comercialización de estos espacios publicitarios.
Debate dentro y fuera de la cancha
La FIFA explicó que implementó pausas obligatorias en todos los encuentros luego de consultar con entrenadores y cadenas de televisión, y sostuvo que el principal objetivo consiste en proteger a los jugadores frente al desgaste físico ocasionado por las altas temperaturas del verano norteamericano. Desde la perspectiva médica, especialistas afirman que un futbolista puede perder entre uno y dos litros de líquido por hora durante un partido de alta intensidad.
Por ello, consideran que estos descansos contribuyen a disminuir el estrés térmico y el riesgo de sufrir golpes de calor. Pese a esos argumentos, diversos entrenadores han expresado su rechazo a la medida. A su juicio, las pausas funcionan como tiempos muertos encubiertos, ya que ofrecen la posibilidad de reorganizar tácticamente a los equipos y alterar el desarrollo normal de los compromisos.
Críticas y posiciones encontradas
Didier Deschamps, entrenador de la selección de Francia, ironizó al afirmar que “las televisiones están contentas”, mientras que Mauricio Pochettino aseguró que solo deberían aplicarse cuando las condiciones climáticas sean realmente extremas. Por su parte, Virgil van Dijk cuestionó que cada pausa termine convirtiéndose en un corte publicitario, y Jürgen Klopp fue aún más contundente al calificar la medida como “una jaula dorada construida para los anunciantes”.
No obstante, las cadenas de televisión han adoptado estrategias diferentes frente a estos espacios. Mientras Fox Sports aprovecha plenamente las pausas para emitir publicidad, Telemundo decidió mantener la transmisión sin interrumpir completamente el partido con anuncios, e ITV emplea esos minutos para desarrollar análisis tácticos de los encuentros.
De esta manera, las pausas de hidratación dejaron de representar exclusivamente una medida orientada al cuidado de la salud de los futbolistas y pasaron a convertirse en uno de los aspectos que mejor evidencian el equilibrio —y también la tensión— entre la protección de los jugadores, la estrategia deportiva y los intereses comerciales que rodean al Mundial de 2026.












