‘Inflammaging’: inflamación por la edad

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POR PABLO GUTMAN EFE

“Así como una manzana podrida en la nevera emite unos gases que acaban afectando al resto de las frutas almacenadas en el mismo cajón, una célula envejecida envía señales a las otras células que la rodean, provocando que se inflamen”, explica la doctora Silvia Gómez Senent, médica especialista en el aparato digestivo y experta en inmunonutrición.

“Estas incesantes señales de alarma (unas moléculas denominadas SASP) pueden tener serias repercusiones, porque la célula que las emite se convierte en la manzana podrida de la nevera (tu organismo), revolucionando y afectando a todos los tejidos de alrededor”, advierte esta experta (www.dragomezsenent.com).

Explica que las moléculas SASP provocan una inflamación crónica, que la comunidad científica ha bautizado con el nombre de ‘inflammaging’, combinación de los términos ingleses ‘inflammation’ (inflamación) y ‘aging’ (envejecimiento).

Una técnico del laboratorio de microbiología de Biopolis sujeta una placa con una muestra de probióticos. Los probióticos están presentes en una creciente gama de productos de la ‘alimentación funcional’. Manuel Bruque EFE/EFE

“Se trata de una inflamación persistente que se puede producir en cualquier órgano del cuerpo y que, al principio puede ser leve, pero que se acentúa con la edad, siendo un factor decisivo en el origen de muchas enfermedades cardiológicas, respiratorias, articulares, digestivas, y también del cáncer”, afirma la doctora.

Para prevenir el ‘inflammaging’ o detenerlo si está en curso, Gómez Senent recomienda trabajar sobre los factores que producen esta inflamación, “como el estrés y la cantidad de ejercicio físico, pero sobre el tipo de alimentación y el desequilibrio constante de la microbiota intestinal, es decir la comunidad de microorganismos vivos que residen en nuestro intestino.

“Este desequilibrio entre las bacterias beneficiosas y no beneficiosas, se denomina disbiosis intestinal, la cual puede ser inducida por los tratamientos antibióticos, una dieta alta en azúcar y grasas, las emociones negativas y los factores de estilo de vida poco saludables”, según la especialista.

“Todos esos factores, y también las emociones que albergamos y las relaciones sociales que establecemos, influyen sobre nuestra microbiota intestinal y el desequilibrio de los microorganismos que habitan en nuestro intestino, favoreciendo el ‘inflammaging’”, añade.

LA IMPORTANCIA GLOBAL DE LA SALUD DIGESTIVA

La labor profesional de Gómez Senent ha girado en torno a la enfermedad inflamatoria intestinal y los trastornos digestivos. En veinte años ha atendido a casi medio millón de personas quienes, al remediar sus problemas, pasaron de llevar una vida apagada y enfermiza a una existencia saludable, con energía y entusiasmo.

Algunos tipos de alcachofa cruda y ya preparadas contienen probióticos. Belén Delgado EFE/EFE

Esta experta señala que si bien pueden estar condicionadas por nuestra genética, “nuestra salud y calidad de vida dependen en mayor medida del estilo de vida que llevamos. En este contexto, una buena salud intestinal es importante para mejorar nuestra salud y nuestra calidad y expectativa de vida”, indica.

“Si existe un lugar superpoblado dentro de ti, ese es tu intestino. Los microbios que allí residen son diez veces más que todas las células que componen el resto de tu cuerpo”, indica, aclarando que aunque contiene un ‘núcleo’ de grupos bacterianos comunes a todos los seres humanos sanos, “la composición de la microbiota intestinal de cada persona es única”.

Gómez Senent ha escrito la obra ‘Universo microbiota’, donde explica la implicación de microbiota intestinal en multitud de enfermedades, y expone los tratamientos y recomendaciones nutricionales para mejorar el intestino y poder “disfrutar de una vida más longeva y, sobre todo, mejor”.

“Además de su función digestiva, nuestro intestino tiene una función defensiva que impide el paso de agentes tóxicos. Es una barrera selectiva que solo permite el paso de sustancias que favorecen al desarrollo del sistema inmunitario intestinal”, señala.

Los Lactobacillus y Bifidobacterium están presentes en los yogures sin azúcar y de soja, en el kéfir, en el chocolate negro, alcachofas, espirulina, chucrut o encurtidos, así como en algunos preparados comerciales. JESUS DE LA CALLE EFE/EFE

Destaca que la microbiota desempeña un papel en el desarrollo de numerosas enfermedades. “Una de sus alteraciones, la disbiosis intestinal, ha sido relacionada con el síndrome de intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad, la diabetes 2, el hígado graso, la obesidad y con trastornos neurológicos, entre otros problemas de salud”, afirma la especialista.

“La disbiosis intestinal también fomenta el ‘inflammaging’, algunos de cuyos signos pueden ser una piel de aspecto más avejentado, la pérdida de masa adiposa en el cuerpo y de masa ósea en los huesos o la aparición de canas en el cabello”, según explica esta doctora.

“Este fenómeno también puede incidir en la aparición de dolencias neurodegenerativas tipo parkinson y alzheimer”, apunta.

“El ‘inflammaging’ no comienza a una edad concreta y su aparición y evolución depende de muchos factores, como el nivel de proteínas, estrés, alimentación, equilibrio intestinal e incluso de los cromosomas de cada persona. Pero, si cuidamos los factores que lo favorecen y se pueden modificar, podría aparecer de manera más tardía o no aparecer”, según esta experta.

CONSEJOS PARA REEQUILIBRAR LA MICROBIOTA

Para recuperar el equilibrio intestinal la Dra. Gómez Senent aconseja consumir alimentos con probióticos, unos microorganismos vivos saludables, como los Lactobacillus y Bifidobacterium, que están presentes en los yogures sin azúcar y de soja, en el kéfir, en el chocolate negro, alcachofas, espirulina, chucrut o encurtidos, así como en algunos preparados comerciales.

Los probióticos están presentes en una creciente gama de productos de la ‘alimentación funcional’, incorporados a los alimentos más consumidos por las personas, como los chocolates con el probiótico Bifidobacterium BPL1, cuyo efecto en la destrucción de grasa perjudicial, según sus desarrolladores, la firma Personal Food (www.personalfood.es).

La doctora Gómez Senent también recomienda los prebióticos, que son ingredientes no digeribles de los alimentos que estimulan la actividad bacteriana en el colon, cuyas fuentes naturales son: achicoria, cebolla, ajo, alcachofa, puerro, espárragos, leche, legumbres, cereales, soja y miel, entre otros.

Las nuevas variedades de chocolates con probióticos consistentes en bacterias lácticas, benefician la microbiota intestinal. Foto cortesía de newyou.chocolate, newyouchocolate.com EFE

Asimismo, los simbióticos, es decir, aquellos alimentos en los que se combinan prebióticos y probióticos para que trabajen en conjunto potenciando la salud de la persona, entre los cuales se encuentran por regla general los lácteos, tanto en forma líquida como en yogur, y que son otra buena opción para reequilibrar la microbiota intestinal, de acuerdo a esta médica.

Para prevenir o detener el ‘inflammaging’ y favorecer en general la salud digestiva, la doctora Gómez Senent recomienda:.

▪ Evitar alimentos procesados y bebidas azucaradas, así como productos con grasas ‘trans’, ya sean de pastelería, frituras o dulces.

▪ Evitar que las raciones de comida sean excesivas y que la velocidad a la que comemos sea rápida.

▪ Buscar que haya una variedad de colorido en el plato, con verduras de colores rojo, verdes y amarillos.

Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regular, tener un propósito en la vida y llevar unas buenas relaciones sociales.

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