Incertidumbre electoral podría retrasar decisiones de inversión

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A pocos días de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, las compañías peruanas se preparan para escenarios económicos claramente diferenciados, especialmente en sectores con alta demanda de inversión, como minería, hidrocarburos e infraestructura, según advirtió Fitch Ratings.

A través de un informe, la agencia calificadora indicó que “una victoria de Fujimori probablemente impulsaría la inversión privada y la ejecución de proyectos, mientras que una victoria de Sánchez generaría incertidumbre sobre impuestos, regalías, estabilidad contractual e intervención estatal”.

Riesgos para la inversión

Dentro de las propuestas planteadas por Sánchez figuran la reducción de los plazos de las concesiones mineras que permanezcan inactivas, el incremento de regalías para actividades extractivas y la renegociación de contratos relacionados con recursos naturales estratégicos. También propone una reforma constitucional orientada a reforzar la soberanía sobre estos recursos, disminuir beneficios tributarios para la minería e implementar controles de precios en bienes considerados esenciales o con características monopólicas.

De acuerdo con Fitch, “estas propuestas podrían debilitar la estabilidad contractual y aumentar la incertidumbre para las empresas mineras y de recursos naturales”. La entidad agregó que una mayor intervención estatal y la posibilidad de renegociar contratos podrían afectar el desarrollo de proyectos de inversión de largo plazo.

Respecto al ámbito laboral, la calificadora señaló que Sánchez plantea reforzar la protección de los trabajadores, ampliar beneficios para el empleo formal e impulsar una mayor actividad sindical. A juicio de Fitch, estas medidas podrían llevar a las empresas a reconsiderar sus decisiones de inversión y contratación. En contraste, la propuesta laboral de Fujimori se enfoca en incentivos para la contratación juvenil y en mecanismos de apoyo a las pequeñas empresas.

Desafíos de gobernabilidad

Además de las diferencias entre ambos programas, Fitch remarcó que el proceso electoral se desarrolla en medio de problemas persistentes de gobernabilidad y una elevada fragmentación política. Bajo ese contexto, consideró que el próximo gobierno tendrá una capacidad limitada para ejecutar grandes proyectos mineros y de infraestructura o promover reformas estructurales, sin importar quién resulte elegido.

La agencia también sostuvo que la fragmentación del Congreso y la incorporación del nuevo Senado reducirán el margen para introducir cambios relevantes en las políticas públicas. Como resultado de esas restricciones institucionales, las decisiones de inversión podrían demorarse y la ejecución del gasto de capital avanzar a un ritmo más lento.

Fortaleza macroeconómica

Frente a este escenario político, Fitch afirmó que los fundamentos macroeconómicos del Perú permanecen sólidos. Entre los factores destacados figuran el crecimiento resiliente de la economía, los altos precios del cobre, una inflación controlada y un consumo que mantiene un desempeño relativamente favorable.

Del mismo modo, la calificadora indicó que eventuales modificaciones de política difícilmente provocarían por sí solas una rebaja en las calificaciones crediticias. Precisó que la deuda corporativa de corto plazo equivale aproximadamente al 5% del endeudamiento total de las empresas evaluadas y que el flujo de caja operativo proyectado permitiría cubrir cerca de dos veces las inversiones de capital y casi cuatro veces los gastos financieros hacia finales de 2026.

Las estimaciones de Fitch apuntan a que el apalancamiento promedio, medido como deuda sobre Ebitda de los emisores con calificación pública, alcanzará alrededor de 2.6 veces al cierre de 2026. Asimismo, destacó que la mayoría de las compañías conserva adecuados niveles de liquidez, vencimientos manejables y acceso estable tanto al financiamiento bancario como al mercado de capitales.

Minería y perfil financiero

Por otro lado, Fitch señaló que las empresas mineras calificadas por la agencia cuentan con condiciones favorables para enfrentar este periodo de incertidumbre gracias a balances sólidos y a precios de metales que continúan en niveles elevados. El comportamiento del cobre, zinc, oro y plata ha fortalecido sus indicadores financieros, reflejándose en una proyección de reducción del apalancamiento medio del EBITDA a menos de 1.0x en 2025, frente a 1.3x en 2024 y 2.0x en 2023.

Según la calificadora, la mayoría de estas compañías ha concentrado esfuerzos en reducir deuda y mejorar sus cronogramas de vencimiento, lo que incrementó su margen de calificación. Además, la culminación de las principales etapas de inversión y construcción, junto con la obtención de permisos para proyectos de gran escala, disminuyó la exposición a riesgos regulatorios y a posibles interrupciones operativas.

Pese a ello, Fitch advirtió que la conflictividad social continúa representando un riesgo latente. Asimismo, señaló que la política laboral podría impactar especialmente a las empresas con alta demanda de mano de obra o con márgenes de rentabilidad más ajustados.

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