Hotel B: “B” de boutique y Barranco

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El restobar del Hotel B acaba de ser premiado por los premios Summum 2019 como el Mejor Restobar – Lounge. La web de los destacados premios dicta así. “Un acogedor y hermoso ambiente lleno de arte, sofisticación y bohemia. Donde la experiencia de beber una copa en grata compañía se hace inolvidable. Ubicado en una bella casona barranquina, Hotel B captó la atención desde su apertura. Su particular estilo y la interesante selección de cocteles y vinos, lograron el resto”. Conozca por qué esta bella casona barranquina, donde se rinde tributo al arte, ha sido protagonista de tan distinguido galardón.

Hotel B, ubicado en una de las esquinas más bonitas de Barranco, entre Sáenz Peña y San Martín, es una bella casona puesta en valor y convertida en un hotel arts-boutique. Rodeado de galerías de arte, en su interior hay más arte, de hecho, alberga una colección de obras de arte precolombino y contemporáneo, que se lucen por doquier como parte de la decoración entre pisos de madera y muebles clásicos, impregnando el toque de glamur al lugar.

Es el único hotel que tiene la colección Relais & Châteaux en Lima. Su historia vale la pena contarla. La conocí mientras almorzaba en uno de los salones. Manuel, quien nos atendió ese día, nos contó cómo esta antigua casona fue refugio de verano de la aristocracia limeña en los años 1900. Su hermoso estilo de la Belle Epoque, captura el espíritu de una época y un estilo de vida frente al mar barranquino. De hecho, una de las familias más acomodadas de ese tiempo, la familia García Bedoya, la ocupó para disfrutar sus veranos, después de que el ilustre arquitecto francés, Claude Sahut, -encargado de la remodelación del Palacio de Gobierno, así como de muchas de las principales avenidas y edificios de Lima-, la remodelará para ellos.

Un siglo después la casa de verano barranquina sigue luciendo su ilustre fachada tras haber sido restaurada por escultores de la Escuela de Bellas Artes y expertos carpinteros italianos. En su concepción trabajaron personalidades como el arquitecto David Mutal y el diseñador Jordi Puig. El objetivo fue conservar la estructura original, pero darle nuevos aires al futuro hotel boutique. La casona es hoy Patrimonio Monumental de la Nación. El hotel es una maravilla absoluta. Su exterior de color blanco brillante decorado con columnas, urnas y balcones, hasta los íntimos espacios interiores llenos de arte, invitan a la contemplación y al disfrute de los sentidos.

El restaurante del B: El Mejor Restobar – Lounge:

Un bar que resalta en la escena gastronómica local y un restaurante que propone una afinada carta, rodeado de arte y buen gusto. Un patio en la planta baja con un lindo jardín y un vistoso rooftop con vista al mar. Por eso y mucho más, el Hotel B recibió el máximo galardón por su restobar durante los premios Summum 2019. Y hay que reconocer que se lo merecen.

La escena gastronómica, por muy buena que sea, no está completa sin una variada oferta coctelera y una buena selección de vinos. De eso se encargan Franco Hurtado, chef del restaurante del B, y Axel Romero, el bartender.

Franco tiene un año y medio al frente de la cocina y nos cuenta algunas novedades que aterrizaron junto con él. “Antes teníamos una propuesta peruano-mediterránea, bastante orientada al mar, y hoy hemos aterrizado algo más local, cocina peruana-contemporánea. Cambiamos la carta más seguido, cada tres o cuatro meses. Ahora la carta es más compacta y nos movemos mucho según la estacionalidad, con énfasis en los productos nacionales. Siempre con mucho respeto a lo que se ha hecho antes. Tenemos mucha influencia amazónica, te vas a encontrar con platos como paiche al carbón, ñoquis de arracacha, o algunos piqueos en la barra con plátano bellaco, chonta. Igual mantenemos los favoritos de todos, con algo de influencia oriental y mediterránea, pero el producto local sigue siendo el protagonista”.

La cocina de Franco se rige por la estacionalidad, el protagonismo del producto local y la importancia de la trazabilidad. Erizos de Marcona, frejoles de Ucayali, trucha de Huancavelica. “Para que sea factible que un producto se luzca en una carta en Lima hay un trabajo de mucha gente detrás”. Apunta Franco.

“Ya le íbamos apuntando al premio Summum desde hace dos años, que quedamos segundos, y este año nos tocó. Es premio a la continuidad y a la perseverancia, y a la sinergia que existe entre la mesa y la barra”. Comenta Alejandro Anchante, Gerente del restaurante del B. Y es que la propuesta acá es de una unión bien elaborada entre la mesa y la barra. “Si bien la propuesta de Axel y Franco es cambiar la carta cada 3 o 4 veces al año según la estacionalidad, es también marcar una época, con un nuevo rostro detrás, uno más joven, la de Franco y su equipo, y con una nueva ruta de trabajo. Nuevo formato de la carta, con menos platos y más fresca”. Agrega Alejandro.

Lo mismo pasa con Axel, bartender del B, y su propuesta en la barra. Es una apuesta por lo local, con coctelería de autor ágil, versátil, donde destacan los cocteles a base de destilados peruanos, con insumos locales y de temporada. Frutas y botánicos -costeños, marinos, andinos y amazónicos- que nuestro país posee. Su barra llega perfectamente a la mesa antes de degustar alguna entrada o plato de fondo. Sus cocteles con gin son un tema a parte. Hay toda una carta dedicada a este destilado y sus posibles mezclas. Una coctelería bien lograda, con una propuesta moderna y algunos clásicos de siempre.

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