La reciente confrontación entre el presidente de la Cámara de Comercio de Lima y el titular de la CONFIEP no es un simple cruce de declaraciones. Es el reflejo de una fractura más profunda dentro del empresariado peruano: una pugna entre la responsabilidad institucional y la tentación de subirse a narrativas peligrosas.
En un momento donde el país necesita estabilidad, reglas claras y confianza en sus instituciones, resulta alarmante que desde uno de los gremios más influyentes del país se deslicen posiciones que coquetean con denuncias de fraude electoral sin pruebas concluyentes. No se trata de negar el derecho a cuestionar procesos —eso es parte de cualquier democracia—, pero sí de advertir el enorme costo que implica sembrar dudas sin sustento.

La respuesta desde la Cámara de Comercio de Lima ha sido directa, incluso incómoda: no todo vale en nombre de la representación empresarial. Hay una línea que no debería cruzarse, y es aquella que erosiona la credibilidad del sistema democrático por conveniencia política o presión coyuntural.
Porque aquí no está en juego solo una elección pasada, sino la confianza futura. Cuando líderes empresariales validan discursos sin evidencia sólida, el mensaje que envían es devastador: que las reglas pueden relativizarse si el resultado no es el esperado. Eso no es defensa de la democracia; es su debilitamiento.
Este episodio también revela una disputa por el liderazgo moral dentro del sector privado. ¿Quién representa realmente a los empresarios? ¿Aquel que defiende la institucionalidad, incluso cuando es incómodo, o quien amplifica sospechas que alimentan la polarización?
El empresariado peruano ha sido históricamente un actor clave en momentos de crisis. Pero su fortaleza no radica solo en su poder económico, sino en su capacidad de actuar con responsabilidad. Hoy, más que nunca, ese liderazgo está siendo puesto a prueba.
Si algo deja claro este enfrentamiento es que el mayor riesgo no está en la discrepancia, sino en la irresponsabilidad. Porque cuando los gremios se convierten en cajas de resonancia de teorías sin sustento, dejan de ser parte de la solución y pasan a ser parte del problema.
El Perú no necesita más ruido. Necesita claridad, firmeza y compromiso con la verdad.
Redacción Sobre Ruedas News












