El emporio comercial de Gamarra ha manifestado su preocupación ante el impacto económico generado por la incertidumbre política y las altas temperaturas en otoño. Susana Saldaña, presidenta de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, advirtió que estos factores podrían provocar pérdidas superiores a los S/ 600 millones. Esta cifra afectaría gravemente una de las campañas comerciales más determinantes para las micro y pequeñas empresas del sector textil.

Durante una entrevista con RPP, la dirigente resaltó que la campaña otoño-invierno representa aproximadamente el 50% de la facturación anual del conglomerado. Cualquier alteración en las condiciones climáticas o en la estabilidad política golpea de forma directa la sostenibilidad de los negocios. Por ello, el emporio se mantiene en alerta ante la posibilidad de que no se alcancen las proyecciones de ventas establecidas para este año.
Saldaña explicó que los procesos electorales suelen arrastrar una caída en la actividad económica, fenómeno que se intensifica cuando existe una polarización marcada entre los candidatos. Según sus declaraciones: «Todos los años electorales hay impacto negativo. En manufactura y comercio puede haber una afectación de entre 5% y 10%, dependiendo de qué tan polarizada esté la campaña». Esta situación genera cautela en los consumidores.
Es importante recordar que Gamarra concentra cerca del 50% de la industria textil a nivel nacional, por lo que cualquier desaceleración impacta en toda la cadena productiva. La incertidumbre suele paralizar las inversiones y reducir el flujo de visitantes al emporio, afectando no solo a la capital sino también a las regiones vinculadas. El sector espera que el panorama político se estabilice para retomar el ritmo de crecimiento previsto.
Clima cálido complica campaña de invierno
A la coyuntura política se suma un factor climático inusual: el aumento de temperaturas en plena temporada de otoño, lo que ha frenado la salida de prendas gruesas. Esta falta de frío ha provocado que la demanda de ropa de invierno se reduzca drásticamente, obligando a los fabricantes a ajustar sus inventarios. Muchos comerciantes han tenido que rematar saldos de verano para generar liquidez y sostener sus operaciones mensuales.
La situación es crítica, pues el retraso del frío impide que los clientes busquen abrigos, casacas o chompas, que son los artículos de mayor margen de ganancia. Asimismo, se ha reportado una disminución en los pedidos provenientes de provincias, ya que los comerciantes del interior también enfrentan una baja demanda. Según Saldaña: «Los clientes del interior del país están comprando menos y hacen pedidos más pequeños», lo que agrava la situación.
A pesar del complejo panorama, la campaña por el Día de la Madre ya se encuentra en una etapa avanzada de producción en los talleres de Gamarra. La mayoría de confeccionistas ya tiene lista su mercadería, esperando que las condiciones mejoren para el mes de mayo. Sin embargo, existe el temor de que si la incertidumbre persiste, esta fecha clave también se vea perjudicada, reduciendo uno de los picos de ventas más importantes.
Frente a la adversidad, Susana Saldaña envió un mensaje de resistencia y compromiso por parte de los emprendedores peruanos que sostienen la economía nacional. La representante afirmó con determinación: «El micro y pequeño empresario peruano va a seguir trabajando, llueva, truene o relampaguee, salga quien salga». Esta postura refleja la voluntad del sector de mantenerse a flote a pesar de las crisis institucionales o climáticas.
Estabilidad institucional para los negocios formales
Para finalizar, la representante gremial hizo un llamado a las autoridades para que generen confianza y estabilidad institucional en el país. Esta seguridad es fundamental para evitar mayores perjuicios a miles de negocios formales que dependen estrictamente de las campañas estacionales. Sin reglas claras y un entorno pacífico, el crecimiento de las MYPES se ve seriamente amenazado, afectando el empleo y el consumo interno.
Mientras tanto, los fabricantes de Gamarra buscan adaptarse mediante nuevas estrategias, como la producción de stocks más ajustados y prendas de transición. La capacidad de adaptación ha sido históricamente la mayor fortaleza de este conglomerado ante las fluctuaciones del mercado. El objetivo es minimizar las pérdidas y asegurar que el motor de la industria textil siga funcionando durante el resto del año 2026.












