La derrota electoral de Roberto Sánchez ha abierto un intenso debate sobre los errores estratégicos que marcaron su campaña durante la segunda vuelta. Aunque llegó a la etapa decisiva con expectativas de crecimiento, diversos analistas coinciden en que las alianzas de último momento terminaron generando más costos que beneficios.
El Problema de las Alianzas Contradictorias
Uno de los principales cuestionamientos fue la incorporación de figuras y grupos políticos con discursos y propuestas muy diferentes entre sí. La búsqueda de sumar votos terminó proyectando una imagen de improvisación y falta de coherencia ideológica.

Para muchos electores, la campaña dejó de transmitir un proyecto claro de gobierno y comenzó a verse como una coalición construida únicamente para ganar la elección.
El Factor Antauro Humala
La cercanía con sectores vinculados a Antauro Humala generó controversia entre votantes moderados y sectores empresariales. Mientras algunos simpatizantes consideraban que esta alianza podía ampliar la base electoral, otros la interpretaron como una señal de radicalización.

En política, sumar apoyos no siempre significa sumar votos. En algunos casos, determinados respaldos pueden provocar el efecto contrario y alejar a sectores que antes estaban dispuestos a respaldar una candidatura.
El Ingreso de Figuras de Último Momento
Otro aspecto criticado fue la llegada de diversos actores políticos e influencers que durante gran parte de la campaña se mantuvieron distantes y que aparecieron recién en la recta final. Esto alimentó la percepción de oportunismo político.
Muchos ciudadanos se preguntaron si quienes se sumaban al proyecto realmente compartían una visión de país o simplemente buscaban posicionarse ante una eventual victoria electoral.
La Pérdida del Elector Moderado
Las elecciones suelen definirse en el centro político. Mientras los votantes más ideologizados mantienen posiciones firmes, el electorado moderado evalúa estabilidad, gobernabilidad y capacidad de gestión.
La campaña de Sánchez encontró dificultades para convencer a ese segmento, especialmente cuando comenzaron a multiplicarse los mensajes contradictorios provenientes de sus distintos aliados.
Falta de un Mensaje Unificado
Otro error fue la ausencia de una narrativa única. Mientras algunos aliados hablaban de cambios radicales, otros defendían posiciones más moderadas. El resultado fue una campaña donde distintos voceros parecían representar proyectos diferentes.
Cuando una candidatura transmite mensajes diversos y, en ocasiones, incompatibles, corre el riesgo de generar incertidumbre entre los votantes.
El Temor a la Inestabilidad
La economía, la seguridad ciudadana y la gobernabilidad fueron temas centrales de la campaña. Muchos electores priorizaron la estabilidad y observaron con preocupación la heterogeneidad de la coalición que respaldaba a Sánchez.
La percepción de que un eventual gobierno podría enfrentar conflictos internos desde el primer día terminó debilitando su capacidad para captar votos indecisos.
En conclusión
La derrota de Roberto Sánchez no puede explicarse por una sola causa. Sin embargo, las alianzas construidas durante la segunda vuelta aparecen como uno de los factores más discutidos. La incorporación de sectores diversos, figuras polémicas y respaldos de último momento terminó diluyendo el mensaje central de la campaña.
La elección deja una lección clásica de la política: no todas las alianzas suman. En ocasiones, el afán por ampliar una coalición puede terminar alejando a los votantes que resultan decisivos para alcanzar la victoria.
Redacción Leo Benavente Ibañez












