¿Cuánto café puedo tomar y cuántas tazas son demasiadas?

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El café es un alimento básico para muchas de nosotras. Si no nos tomamos un café (o dos, o tres) al día, no ‘somos personas’. Nos mantiene despiertas, nos templa el cuerpo y tomarse una taza de café es un verdadero placer. Pero ¿y si estamos tomando demasiado café? Para conocer las propiedades saludables de esta bebida así como tener claro cuántas tazas son demasiadas entrevistamos al Dr. Alfonso Gálvez, especialista en Nutrición y Obesidad de Vithas Granada.

¿Qué beneficios tiene el café para la salud?

Los beneficios del café no son solo por la cafeína, famosa por su efecto estimulante, también lo es por su riqueza nutricional, debido a que el café es una de las fuentes mayores de antioxidantes en la dieta (polifenoles), protegiéndonos de la oxidación celular e impidiendo la acción de los radicales libres, evitando de esta manera un envejecimiento precoz.

¿Y tiene contraindicaciones?

Si un paciente es especialmente nervioso o padece de insomnio, el consumo tanto de café, como de otros excitantes en general, no es muy aconsejable. Aunque el café tiene propiedades eupépticas o favorecedoras de la digestión, debe evitarse en personas con problemas gástricos, ya que aumenta la secreción de ácido clorhídrico y de pepsina en el estómago. En caso de anemia y estar tomando hierro o alimentos ricos en este, el café puede impedir la absorción de este mineral. Pero siempre, en cada caso, es mejor pedir consejo a nuestro médico.

¿Cuánto café podemos tomar?

El hábito de tomar café, desde que sea en dosis moderadas y cantidades tolerables (1 a 3 tazas por día, de 50 ml), no ofrece riesgos para el organismo, por lo contrario, proporciona diversos beneficios. No obstante, cada uno conoce mejor que nadie cómo responde su organismo y la tolerancia a esta bebida.

¿Cuánto sería demasiado?

Aunque la cafeína no se acumula en el organismo y se elimina con la orina entre 3 y 6 horas después de haber sido ingerida, porque tiene un ligero efecto diurético, según estudios las personas que beben café en exceso o en grandes dosis (más de 4-5 tazas al día), les puede provocar insomnio, excitación, hiperactividad, nerviosismo, temblor de manos, taquicardia y ansiedad. Aunque la dosis diaria recomendable de cafeína no debe ser superior a 200 mg, según las comunidades científicas cualquier consumo mayor a 400-500 mg se considera excesivo, ya que es la dosis máxima que se puede tolerar.

¿Qué tipo de café es más saludable?

Aunque la cafeína es termoestable, esto es, no es destruida con la torrefacción excesiva, la calidad y el preparado de los granos influencian directamente en la cantidad de nutrientes encontrados en una taza de café. Por esto, cuando los granos son más tostados y oscuros, la bebida tiende a ser más fuerte, eso significa que ellos fueron más expuestos al calor y pueden tener una pérdida de antioxidantes y de otras sustancias. Por otro lado, cuando los granos son menos expuestos al calor, estos tienden a ser más claros y preservan más las propiedades de sus nutrientes. La mayor calidad del café se consigue cuando el café es en grano y no molido, ya que conserva más sus sabores, olores y consistencia.

¿Cuál deberíamos evitar?

Cualquier tipo de café, cuanto más natural y menos manipulado sea, mejor y más antioxidantes aporta. El café torrefacto, tostado a altas temperaturas y con adición de azúcar antes de finalizar el proceso de tueste, aunque su composición nutricional es muy similar al de tueste natural, se le otorga un color más oscuro un sabor más intenso y amargo, al tiempo que pierde finura y aroma. Por lo tanto, si se quiere apreciar más el sabor, el aroma y el color autentico del café, se debe optar por el café de tueste natural, que no lleva nada más, es más suave y menos amargo.

¿Podemos tomar café antes de hacer deporte?

En el ámbito deportivo, múltiples revisiones de estudios científicos revelan un verdadero efecto ergogénico de la cafeína, tanto de los que la ingieren aislada como los que la toman formando parte del café. Está demostrado que aumenta significativamente el rendimiento físico y deportivo, disminuye la sensación de fatiga, ayuda a la movilización de la grasa en el tejido adiposo, mejora la función neuromuscular, la contracción muscular, la resistencia muscular, la fuerza y potencia muscular, y la respuesta termorreguladora.

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