Buenos Aires en 12 mordiscos

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Acá les dejamos una guía de todo lo que deberían probar si andan por ahí. Si la visitan antes o después. Dato, puro y duro. Pero también sabroso (confirmado por nosotros). Va en orden alfabético. 

Carne. Hamburguesas del premiado chef Mauro Colagreco, que ocupa el puesto 1 en la lista de los The World´s Bet Restaurants 2019. Hay una hamburguesa que hizo en colaboración con Virgilio Martínez. El kétchup es elaborado en casa y la fritura de las papas, una maravilla. Tiene varios locales, ubíquelos en su web. (www.carnehamburguesas.com).

Crizia. Una propuesta de autor de Gabriel Oggero y que trabaja con insumos locales y de estación. Además de tener las mejores ostras de todo Buenos Aires. Un espacio bien puesto y de diseño fresco. Como para disfrutar además de un buen cóctel. (Gorriti 5143, Palermo Soho).

Don Julio. De Pablo Rivero. Icono de la hospitalidad y la buena carne. Buen manejo del insumo y trazabilidad puntual de los ingredientes. Su entraña, sus inolvidables mollejas, sus embutidos, obra de arte de Guido Tassi. Su cava de vinos, impecable. Hay cola, así que esperen pacientes que vale la pena. (Guatemala 4691, esquina Gurruchaga, Palermo Viejo).

El Cuartito. El momento de la exageración, el paraíso de los amantes del queso, de aquellos que quieren vivir lo real de la ciudad, que no les importa esperar por un trozo de pizza contundente, generoso, bien argentino. Moscato, pizza y fainá. (Talcahuano 937, Buenos Aires).

El Pobre Luis. Parrilla clásica de Liber Acuña. Las mollejas que van directo a las brasas, las papas fritas crujientes, la entraña y grandes cortes que se trabajan delante de una barra. Siéntense y aprovechen la vista. Las paredes son una oda al fútbol. (Arribeños 2393, Buenos Aires).

El Preferido de Palermo. Cocina porteña, interiores, guisos de la mano de Martín Lukesch y Guido Tassi. Una taberna recuperada que cobra vida para mostrar lo mejor de la cocina casera. Para rescatar las recetas de toda la vida. Ojo a la cava de embutidos obra de Tassi. (Jorge Luis Borges 2108, Buenos Aires).

Gran Dabbang. Asiático y latino. Mariano Ramón es un cocinero que conoce muy bien los productos de Argentina y que manejó durante mucho tiempo el mercado Masticar. Según la periodista María de Michelis “es el rey de las fusiones poco obvias, pero sin delirios”. (Av. Scalabrini Ortiz 1543, Buenos Aires).

La Alacena. De Julieta Oriolo, un lugar en donde el insumo es primero, las pastas son golosas y los platos un engreimiento abrazador. Es comida que se goza sin complicaciones, es saber que se está comiendo lo correcto con mucha impronta italiana. (Gascón 1401, Palermo).

Narda Comedor. La felicidad de lo vegetal se une a la inteligencia del manejo de la proteína. Un espacio descontracturado y entretenido donde Narda Lepes hace de las suyas. La sección de postres es una indulgencia. (Mariscal José Antonio de Sucre 664, Buenos Aires).

Orno. Pizzas estilo napolitano más modernas, con buenos insumos y la asesoría del panadero peruano Renato Peralta. Potente masa, insumo bien elegido, local entretenido. Excelente relación calidad-precio. (Corrientes 402, Buenos Aires).

Proper. De Leo Lanussol y Augusto Mayer. El corazón es el horno a leña de donde salen buenos panes de masa madre que se embadurnan con mantequilla casera y acompañan con anchoas de Mar del Plata. Productos muy frescos y de temporada. Una cocina muy personal, un lugar joven, carta de vinos acotada pero hecha con bastante criterio (Aráoz 1676, Buenos Aires).

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