Te contamos por qué el Renault 4 es el primer coche moderno de la historia

0
281
renault4

Pocas veces hace tanta ilusión probar un auto y explicarlo como con este Renault 4 de 1968, uno de los clásicos más interesantes de la historia del automóvil, por todo lo que aporta al diseño industrial moderno. Es un vehículo lleno de soluciones innovadoras que rompió esquemas en la marca (es el primer Renault con motor y tracción delantera) y en el automóvil en general (es el primer compacto de 5 puertas y el inventor del portón trasero).

Las grandes innovaciones del Renault 4

El Renault 4 está repleto de soluciones técnicas ingeniosas y de máxima simplicidad, pero sobre todas ellas destaca una: un portón trasero de apertura vertical que daría lugar al primer compacto 5 puertas de la historia del automóvil.

Otra solución muy interesante y totalmente innovadora fue la comunicación total entre habitáculo y maletero (algo que ni el 2CV ni el MINI habían logrado) con la posibilidad de abatir el asiento trasero y convertirlo en una furgoneta.

Estas dos innovaciones le valen al Renault 4 la consideración de ser el primer automóvil en el que podemos reconocer un coche de formato moderno, al menos bajo mi punto de vista.

Renault 4: Menos es más

Existe una máxima en ingeniería que dice que «la mejor pieza de ingeniería es la que ha podido eliminarse». Si analizamos el Renault 4 desde ese punto de vista, veremos que todo está construido con esta premisa.

Los tiradores de las puertas son un hueco en la chapa, las ventanillas deslizantes no tienen ningún mecanismo, el cuadro de instrumentos sólo marca velocidad y nivel de combustible… en definitiva, no hay nada prescindible.

Otro elemento increíblemente compacto es la suspensión trasera por barra de torsión, un esquema que obliga a mantener las ruedas traseras no alineadas entre sí (la distancia entre ejes es mayor a la derecha que a la izquierda), pero es este esquema de suspensión por barras que se retuercen sin muelles lo que libera tantísimo espacio en el maletero, dejando un piso totalmente plano, un plano de carga bajísimo y una distancia útil entre ruedas de un metro, sin nada que se interponga para llevar la máxima carga.

El Renault 4 Súper que hemos podido probar lleva un pequeño motor de 4 cilindros y 852 cm3 con una potencia de 32 CV. Aunque pueda parecer muy poca, en realidad mueve con cierta solvencia sus 660 kg de masa total y podía alcanzar una velocidad punta de 115 km/h.

La dirección es muy imprecisa y las suspensiones son las más blandas que se puedan imaginar, dando lugar a un terrorífico nivel de balanceo de la carrocería. Pero al mismo tiempo es un coche agradable de conducir; no tiene asistencias pero la dirección es suave gracias a sus finos neumáticos y su bajo peso, la palanca de cambios tiene un tacto agradable (con la primera hacia atrás) y los pedales tardan en reaccionar pero tienen un buen tacto también.

La falta de potencia del freno y su elevado tiempo de reacción al accionamiento del pedal llaman bastante más la atención que la falta de potencia del motor. El freno de mano es una gran palanca a la izquierda del volante que bloquea las ruedas delanteras. El sonido del motor se cuela totalmente en el habitáculo como si fuera un pasajero más.

Otro detalle curioso y sorprendente del Renault 4 son sus aptitudes camperas. Sus 20 cm de altura libre al suelo y una facilidad para rodar por pistas encomiable, gracias a su blandísima suspensión, lo convierten en un todoterreno muy capaz bajo su apariencia de utilitario.

El Renault 4 es un clásico con mayúsculas, un auténtico hito en la historia del automóvil.

Podríamos decir que es el abuelo de todos los coches de 5 puertas del mercado, que consiguió aunar las virtudes e innovaciones del Citroën 2 CV con el aprovechamiento de espacio de un MINI, dando lugar a uno de los vehículos más interesantes de la historia por todo lo que nos enseña y por todo lo que aporta al coche moderno.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here