Las ventas de autos se desploman y apenas ha comenzado el estado de emergencia por el coronavirus

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En estos momentos toda nuestra preocupación se dirige a la crisis sanitaria que se vive con motivo de la propagación del coronavirus y, en esa línea, nuestro objetivo es ayudar a los lectores a resolver las dudas al respecto del estado de alarma, que está alterando la rutina diaria de todos los ciudadanos. En cualquier caso, no está de más recordar la situación del sector, antes, y después, del estallido de esta crisis y de la declaración del estado de emergencia. Y nuestra conclusión en estos momentos es clara: las ventas de autos se desploman apenas ha comenzado el estado de emergencia. ¿Qué debemos esperarnos en las próximas semanas?

Las ventas de autos tras dos días de estado de emergencia

El pasado domingo, el Presidente anunciaba el estado de emergencia y su inmediata entrada en vigor. A efectos prácticos, y si tomamos como referencia los datos provisionales de matriculaciones de ayer, la industria del automóvil comienza hoy su tercer día hábil con el estado de emergencia. Es importante destacar que, a lo largo de este artículo, hablaremos continuamente de días hábiles para asegurar el rigor del análisis. No solo existe una diferencia sustancial entre las ventas de automóviles que se producen en días laborales y fines de semana, sino que las matriculaciones se registran únicamente de lunes a viernes.

Es evidente que el estado de emergencia supondrá un paro inmediato en las ventas de autos. Los clientes han dejado de acudir a los concesionarios, que ya habían visto reducida su afluencia. Los concesionarios permanecen cerrados al público, si bien es cierto parte de la actividad se está manteniendo por los canales digitales y por ello aún se están produciendo matriculaciones por las operaciones que se cerraron antes de que la crisis se agravara el pasado fin de semana.

A la espera del transcurso de los acontecimientos, teniendo en cuenta que el estado de emergencia y el cierre se prolongará por dos semanas y, probablemente, un periodo incluso superior, la caída de las matriculaciones con respecto a marzo de 2019, será muy drástica, un auténtico desplome.

La situación excepcional que estamos viviendo nos lleva, naturalmente, a pensar que el cierre de los concesionarios, y el confinamiento de los clientes que ha parado las ventas, hará que estas se recuperen en el momento en que se retiren el estado de emergencia y las restricciones al movimiento. Pero lo que se avecina no es otra cosa que un periodo de incertidumbres aún mayores para la venta de autos y la industria del automóvil en toda su extensión.

En el momento en que la crisis sanitaria deje de ser el mayor de nuestros problemas, habrá que afrontar la más que previsible crisis económica que se avecina. El mayor temor, para nada infundado, de la industria, es que las consecuencias económicas de la propagación del coronavirus se traduzcan en una crisis de confianza que afecte, sobre todo, a bienes de consumo de larga duración como los automóviles. Lo que nos llevaría no solo a una situación extremadamente delicada para el sector del automóvil, sino también a un círculo vicioso, que afectaría a la venta de automóviles, primero, y más tarde a una industria tan importante para la economía como es la del automóvil, y a poner en riesgo miles de empleos que trabajan en la fabricación de coches y la industria auxiliar.

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