¿Compraremos auto cuando acabe la crisis del coronavirus?

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Aún aislándonos y omitiendo el drama sanitario y humano que se está viviendo estos días, es imposible extraer un análisis positivo de la situación que está atravesando el Perù, y la humanidad en todo su conjunto, por supuesto, por la propagación del coronavirus. Pero sí merece la pena que analicemos los diferentes escenarios a los que nos enfrentamos, partiendo de un asunto que como medio automotriz nos compete y afecta y que también es crucial para la economía peruana y para miles de trabajadores. ¿Qué sucederá cuando se levante el estado de alarma, y se alivie el confinamiento al que nos vemos sometidos estos días? ¿Haremos cola en los concesionarios? ¿Compraremos coche cuando acabe la crisis del coronavirus?

Según un estudio, la intención de compra de auto crece en China

Se recurriò a un estudio encargado a la consultora Ipsos que asegura que la intención de compra de un automóvil en China se ha disparado tras sufrir el impacto del Coronavirus, especialmente entre aquellos que no tienen auto. Los datos son, cuanto menos, sorprendentes. Y los resumiremos a continuación:

* La intención de compra de un automóvil se ha reforzado un 72% entre los que no disponían de auto particular (muestreo con una población estadística de 601)
* Un 66% de aquellos que no disponen de auto particular valoran comprar uno en los próximos seis meses (población 601)
* Si antes de la crisis del coronavirus un 34% de los encuestados optaban por el auto particular para su desplazamientos, ahora ese porcentaje ha crecido un 66% (población de 1.620)
* Del 56% que optaba por el metro y el autobús, por transportes públicos, para sus trayectos diarios, ese porcentaje habría caído al 24% (población de 1.620)
* Un 77% de aquellos con la intención de comprar su primer auto consideran que desplazarse conduciendo su propio auto particular reduce el riesgo de contagio (población de 430)

Aportando realismo a la intención de compra de un auto

La pandemia del coronavirus transformará nuestras vidas de formas aún inimaginables para la mayoría de los ciudadanos. Al respecto, recomiendo la lectura de los artículos que The Atlantic está publicando estos días y en los que se está profundizando bastante al respecto de esta crisis sanitaria y social que estamos viviendo. Transformará cómo nos relacionamos, cómo trabajamos y también, como no podía ser menos, cómo compramos y cómo nos movemos.

Las conclusiones de este estudio, por lo tanto, no nos parecen nada descabelladas. La situación traumática que estamos atravesando puede llevar a los ciudadanos a alterar sus hábitos con tanta profundidad como para hacer que aquellos que hasta ahora se desplazaban habitualmente en transporte público abandonen esta opción de movilidad, por miedo, para apostar por el transporte privado.

Ahora bien, ¿cómo puede producirse ese salto del transporte público al privado de un ciudadano? ¿Qué hay de la situación económica que ya estamos viviendo y que viviremos en los próximos meses, tal vez años? ¿Y qué sucede con la incertidumbre, en todos los ámbitos, y también en el económico, que existirá a partir de ahora?

Imaginar un escenario en el que habrá colas en los concesionarios es, cuanto menos, poco realista, por no decir que cualquier predicción de futuro que hagamos, con el grado de incertidumbre que existe, carece de sentido. Las consecuencias económicas de la crisis del coronavirus ya están presentes, como muestran los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social presentados por el Ministerio de Trabajo. Muchos ciudadanos ya han visto mermada, en muchos casos drásticamente, su capacidad adquisitiva, y serán muchos más los que sufran las consecuencias económicas de la pandemia en los próximos meses. Por no hablar, de nuevo, de la incertidumbre.

Es tan razonable pensar que muchos ciudadanos, que hasta ahora no habían planteado la compra de un auto, tendrán por primera vez la intención de hacerlo, como que otros muchos que pensaban cambiar de auto estos días desistirán en su intención de compra o, como mínimo, la aplazarán. Es tan razonable pensar que los concesionarios ampliarán el espectro de clientes al que pueden acceder, como que la intención de compra de vehículos de ocasión, de segunda mano y semi-nuevos, e incluso coches con más de 10 años, podría crecer en una situación económica delicada y eclipsar a la compra de auto nuevo.

También es razonable pensar que asuntos que, hasta hace apenas unos días, estaban en boca de todos, como las emisiones, y la problemática medioambiental, quedarán en un segundo plano, convirtiendo en uno de los factores más importantes en la compra de un automóvil la economía, su precio, y su coste de utilización.

Como les decíamos, la situación que atraviesa el sector del automóvil estos días, como la sociedad en todo su conjunto, solo puede definirse con un término: incertidumbre.

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