Lorenzo destripa su «depresión» con Ducati y su fichaje por Honda

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Jorge Lorenzo, como previo al Gran Premio de Italia de MotoGP que se disputa este fin de semana en Mugello, evocó en su canal de YouTube ’99 Seconds’ todo lo vivido hace tres años en el circuito italiano, con su primer triunfo con Ducati. Sin embargo, antes pone antecedentes a uno de los momentos más críticos de su carrera deportiva.

Así, el balear comienza recordando su bajo caché, dudas y negociaciones en Francia 2018. «Petrucci, al que muchos colocaban ya como mi sustituto en Ducati, terminaba segundo en Le Mans haciendo una de sus mejores carreras, y estaba quinto en la general. Suzuki, que había mostrado interés a principios de año, parecía que iba a apostar por un piloto joven, por Joan Mir, así que las puertas de Suzuki se cerraban. Honda, a la que yo me había ofrecido, parecía que no me daba respuestas, no sabía nada de ellos. La única opción que parecía más o menos abierta, en la que había ciertas posibilidades, era la opción de Petronas, en donde Albert Valera, mi manager, estaba trabajando. Parecía que estaban creando ese equipo en torno a mí para poder debutar en el Mundial», evoca.

Pero al de Palma no le convencía esta opción con los malasios y confiesa que estaba de bajón. «Todo lo veía negro. Me veía con 31 años sin moto, había la opción de Petronas, pero no me apetecía porque ya había estado en el equipo oficial Yamaha, eso para mí era como un salto para abajo. Estaba con una pequeña depresión, muy triste. No veía salida», reconoce.

Pero todo cambió en un test IRTA que se hizo en el circuito de Barcelona entre ambas carreras. Jorge cuenta que volvía de rodar en bici cuando algo le sobresaltó. «Cuando volvía del hotel en bicicleta, recibo una llamada sorprendente. Era Alberto Puig. No me quería ilusionar mucho, pero la posibilidad de incorporarme al equipo Honda 2019 era posible. Tenía que trabajarlo con los japoneses, pero ya le habían dicho que era interesante», narra.

El pentacampeón vio más luz al disiparse otro temor. «El escollo más importante que yo preveía, que era que Márquez supuestamente me pudiese vetar la entrada. Pero Puig había hablado con Marc y él no había puesto ningún problema. Eso me alegró. Puig me pidió que la negociación fuera secreta, que nadie se enterara. Yo no pude resistirme y se lo dije a mi entrenador (Iván López), y a nadie más. No lo sabía ni mi mánager entonces, Albert Valera, al que se lo contaba todo. Eso no lo quería saber por miedo a que se enterase de todo y se estropeara la operación. Albert seguía muy centrado en Petronas», comenta.

Lorenzo hasta narra que no se creía la buena oferta económica de HRC. «Por la tarde Puig me llamó otra vez y acordamos vernos a las afueras del circuito, y me presentó la primera oferta. Tenía pocos días para aceptarla, y me sorprendió gratamente, porque dadas las circunstancias tan negativas en las que me encontraba me esperaba una oferta menor, a pesar de que la oferta era muy inferior a lo que ganaba en Yamaha y Ducati, me esperaba todavía menos. Se lo conté a Albert Valera, y a los pocos días del test ya nos fuimos a casa de Alberto Puig y firmamos el contrato», afirma.

El mallorquín expone cómo todo cambió y ya fue a Italia «más relajado». En el test le habían traído el primer ajuste al depósito para incrustar más las piernas y liberar los brazos. También explica su ya famosa frase: «Yo no soy un gran priloto, soy un campeón». «Un periodista me preguntó por las declaraciones de Claudio Domenicali, el capo de Ducati, que aseguró que Lorenzo era un gran piloto que no se había adaptado a Ducati y que quizá era conveniente mirar otras opciones. Yo, ahí, me hirió al orgullo y en pocos segundos pensé una respuesta fuerte», asevera.

El balear, después, narra su triunfo en esa cita. «Se convirtió en uno de los días más felices de mi vida», confiesa.

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