Leclerc y Sainz en igualdad de condiciones

0
159
f1

Los dualismos, especialmente entre compañeros de equipo, han escrito las páginas más fascinantes y dramáticas de la historia de la Fórmula 1. Es un tema que conquista, divide, estimula las discusiones y crea un gran interés.

No es de extrañar que en un momento de gran transición en el cuartel general de Ferrari, se especule sobre cuál será la dirección del tándem Leclerc-Sainz a partir de 2023.

Hay que decir que después de dos años de convivencia entre Charles y Carlos Sainz no hay óxido, su relación sigue siendo definible como «buena» teniendo en cuenta que comparten el mismo garaje, nada que ver con garajes divididos, contactos en la pista y guerra psicológica.

Sus respectivos contratos no incluyen el «estatus», ni de primer ni de segundo conductor, y no lo harán en el futuro. Sin embargo, la salida de Mattia Binotto ha hecho que se especule con que la nueva dirección (aún sin rostro en el papel de director del equipo) pondrá a Leclerc en el centro del proyecto, un concepto que da una idea, pero que sigue siendo vago cuando se trata de lo concreto.

Todos los equipos de Fórmula 1 tienen estrategias preparadas ante determinados escenarios, y entre ellas está la de hacer converger las energías en un piloto en caso de que se encuentre luchando por una meta con una situación de clasificación mejor que la de su compañero de equipo. Los pilotos saben que se juegan mucho en la primera parte de la temporada, porque eso es lo que determina las jerarquías dentro del box, pero es una dinámica que no tiene nada que ver con los estatus predefinidos.

Volviendo al caso de Ferrari, lo que le faltó a Leclerc en 2022 fue ese apoyo. A pesar de una posición favorable en la clasificación, por momentos la estrategia resultó ser un hándicap para él que terminó favoreciendo a Sainz. Es un escenario muy diferente al de un piloto que apunta con los dedos de los pies reclamando ser el número uno del equipo, Leclerc sólo habría necesitado el apoyo adecuado para lo que ya estaba haciendo en pista, sin ayuda ni estatus.

El mensaje de un Charles dando puñetazos en la mesa exigiendo las calificaciones de primer conductor es falso, pedir que se le proteja y no se le perjudique como en algunos casos ocurrió en 2022 es otra cosa, hay una gran diferencia.

Una cosa es pensar en escenarios como el de Austria 2002, con Barrichello obligado a frenar en la línea de meta para ser adelantado por Schumacher, y otra muy distinta pedir apoyo en carreras en las que se es líder (Mónaco y Silverstone 2022, pero también Singapur 2019) sólo para verse perseguido por decisiones estratégicas cuestionables.

Garantizar a los dos pilotos un inicio de temporada sin jerarquías redunda en el interés de un equipo que debe crecer. Serán los objetivos y la clasificación los que decidan si es necesario priorizar, y a Leclerc le parece bien saber que se la juega en la pista. Si entonces el monoplaza de 2023 resulta ser competitivo en términos de campeonato mundial, también llegará el momento en que los esfuerzos se canalicen en una dirección.

En varias ocasiones, en las reuniones informativas previas a la carrera de 2022, Sainz garantizó su voluntad de apoyar a Leclerc, pero se necesita una dinámica de carrera particular para ayudar, y en la temporada que acaba de terminar rara vez se materializó.

Por mucho que este tema tenga peso, las posibilidades de que el escenario se concrete no son ni mucho menos seguras. Si la gestión de las jerarquías de los boxes se convierte en una prioridad, significará que el monoplaza será de clase mundial, y que la temporada habrá dado un muy buen giro. Un «problema», el de la gestión de pilotos, que en Maranello (y no sólo) en muchos aspectos esperan tener.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here