La encrucijada de Laia Sanz

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Laia Sanz lo ha vuelto a hacer. Ha superado todas las barreras que la vida y el Dakar le han puesto por delante y ha culminado su undécima edición consecutiva, sin fallo, en la carrera más dura del mundo. Teniendo que inyectarse cada noche antibióticos contra la enfermedad de Lyme y sabiendo que sus posibilidades de lograr el resultado que ella se exige estaban hipotecadas antes de empezar.

Si llega será más porque en moto la sensación que tengo es que con este estilo de Dakar yo no tengo mucho que hacer»

Ahora, después de la batalla, se enfrenta a un dilema como el que afronta decenas de veces en cada etapa: tomar la pista que le hará seguir sobre la moto un Dakar más o cambiar el rumbo, dejar las dos ruedas y dar un cambio en su carrera. «Si hay un cambio no será por lo que me ha pasado este año. Es más por el hecho de que este Dakar quizá no es tanto mi estilo. Se trata de ver quién le echa más narices y quién quiere asumir más riesgos, no de técnica o de habilidad navegando. Yo no quiero arriesgarme como arriesgan algunos para ganar tiempo. También porque llevo 11 ediciones y tienes ganas de hacer cosas nuevas», explica en una charla con MARCA.

La catalana no tardará en dar el paso, hacia delante o hacia un lado: «Tengo contrato hasta diciembre, en unas semanas sabré ya qué hago. El equipo tiene que organizarse y yo también, es lo mejor para todo el mundo». Y el camino que siga no dependerá exclusivamente de que tenga una oferta para correr en coche: «Si llega será más porque en moto la sensación que tengo es que con este estilo de Dakar yo no tengo mucho que hacer», asegura en un arranque de sinceridad.

EXTREME E, LA NUEVA ILUSIÓN

Si Laia puede o no disputar el próximo Dakar en coches será algo que se verá más adelante, pero lo que es seguro es que el fin de semana del 3 y el 4 de abril se estrenará en los raids sobre cuatro ruedas en la prueba inaugural del Extreme E, el campeonato de todoterrenos eléctricos que se ha inventado Alejandro Agag.

Será en Al-Ula, en Arabia Saudi, territorio conocido… pero será lo único que le resulte familiar ya que tanto el coche como el formato serán nuevos para Laia. Bueno, también le sonará su compañero de equipo, un tal Carlos Sainz, que será su ‘pareja de baile’ en esta nueva aventura. Aprenderá del mejor, pero tendrá que estar a la altura del desafío: «Me motiva y me ilusiona, pero también es una presión porque sabemos lo competitivo que es Carlos. Es una responsabilidad muy grande, pero es bonito que haya confiado en mí. Es un reto muy chulo».

La de Corbera tendrá que salvar un hándicap grande ya que su experiencia en cuatro ruedas es mucho menor que la de sus rivales, y tampoco tendrá mucho tiempo para aprender: «Intentaremos hacer algo antes, sumar algo de volante con otras cosas. Apenas he hecho el test oficial y otro privado con el coche… y de ahí directos a la carrera, porque quizá no hagamos ni entrenos. Eso me puede penalizar, pero no hay otra que aprender lo más rápido posible».

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