Desde su juramento como presidente del Perú el pasado 10 de octubre de 2025, José Jerí ha iniciado un gobierno de transición que deberá afrontar desafíos profundos y urgentes. Esta breve evaluación analiza lo que ha hecho —y lo que aún debe hacer— a partir de estos primeros diez días.

Contexto de llegada
José Jerí asume la presidencia tras la vacancia de Dina Boluarte, aprobada unánimemente por el Congreso. Su arribo ocurre en un momento de crisis política, institucional y de seguridad: es el séptimo presidente del país en nueve años, lo que por sí solo refleja la inestabilidad que hereda.
Principales iniciativas y señales
Enfoque en la seguridad ciudadana
Desde su primer discurso, Jerí declaró “la guerra a las bandas criminales” como eje de su gobierno de transición. Esta es una señal clara de prioridad: la inseguridad ciudadana se ha convertido en la principal presión sobre el Ejecutivo.

Un paso concreto: el nombramiento de su gabinete, entre ellos un ministro del Interior con perfil policial/antiterrorista.
Sin embargo, aún no se observan resultados inmediatos que den señales de reversión de la crisis de inseguridad; en un país donde el ritmo delictivo crece, la demora cobra cada vez más relevancia.
Gobierno de transición con urgencia electoral
Jerí ha dejado claro que su mandato es transitorio —hasta las elecciones de abril de 2026— lo que genera dos efectos: por un lado, menor margen de maniobra; por otro, urgencia para mostrar avances.
Esta condición plantea un dilema: ¿cómo equilibrar reformas profundas con una duración limitada? ¿Será suficiente para cimentar confianza?
Controversias personales y déficit de legitimidad
Antes de asumir, Jerí ya enfrentaba serios cuestionamientos: denuncias de violación archivadas por falta de pruebas, acusaciones de corrupción mientras fue legislador, entre otros.
Esta realidad mina parte de su legitimidad de origen, justo cuando necesita respaldos ciudadanos amplios. En alguien que asume en contexto hipersensible, la confianza pública importa tanto como las acciones.

Movilización social y tensión inmediata
Apenas inició su mandato, estallaron protestas que culminaron en un muerto y decenas de heridos entre manifestantes y policías.
La reacción ciudadana revela dos cosas: el nivel de frustración acumulada en el país, y que el nuevo gobierno arranca con el agua al cuello. En estas condiciones, cualquier tropiezo puede amplificarse.
Valoración crítica
Desde el punto de vista de “Sobre Ruedas News”, que observa también el impacto en sectores como transporte, movilidad, infraestructura y mercados regionales, se pueden destacar los siguientes puntos:
Aciertos
- La claridad del diagnóstico (“inseguridad”) es un avance. Un gobierno que no reconoce el problema está perdido.
- El hecho de que haya dado señales de gobernar con rapidez (gabinete, declaraciones) podría interpretarse como un esfuerzo por no perder más tiempo.
Desafíos enormes
- La credibilidad: asumir sin una base sólida de confianza es un riesgo. Las dudas sobre su pasado y el mecanismo de su ascenso no ayudan.
- La agenda de fondo: la seguridad es urgente, pero también lo son la reforma institucional, la lucha contra la corrupción y el desarrollo económico. Si se concentra solo en el “patrullaje” electoral, quedará a mitad de camino.
- La movilidad del país: para los sectores que mueven bienes y servicios, la inseguridad se traduce en extorsiones, bloqueos, pérdidas. Si estos factores no se controlan, la economía seguirá sufriendo.
- La coyuntura electoral: gobernar con ojo puesto en la campaña de 2026 puede llevar a decisiones cortoplacistas, protagonismos o concesiones peligrosas.
Perspectivas a seguir
Para “Sobre Ruedas”, observaremos con especial atención tres vectores en los próximos meses:
- ¿Cómo se traduce el discurso de seguridad en resultados concretos en movilidad urbana, transporte rural, rutas de comercio?
- ¿Qué tan rápida y profunda será la reforma institucional clave (policía, justicia, presupuesto) versus parches temporales?
- ¿Podrá Jerí construir un pacto político o social que trascienda su llegada circunstancial, o bien será un “mandato puente” que deje todo abierto al próximo ciclo?
Conclusión
En estos primeros diez días, José Jerí ha lanzado señales poderosas de intención: quiere seguridad, quiere transición y quiere gestionar rápido. Pero las condiciones son adversas: crisis de legitimidad, expectativas elevadas, tiempo limitado. Para que este gobierno no se convierta en un interludio estéril, deberá demostrar coherencia, resultados visibles y construcción de confianza. Y desde “Sobre Ruedas News” estaremos atentos a cómo esas dinámicas impactan en la circulación real de bienes, servicios y personas en el Perú.











