Un reciente estudio de Peugeot y el Centro de Movilidad y Transición Digital (CMT-DCT) desmonta uno de los mitos más repetidos: la falta de oferta no es el principal obstáculo para la adopción del coche eléctrico en España. La investigación muestra que la verdadera barrera está en el desconocimiento sobre aspectos básicos como costes, mantenimiento o tiempos de carga. En un contexto donde el ahorro energético gana protagonismo, entender estos factores se vuelve esencial para avanzar hacia una movilidad más sostenible.

Costes y consumo: la falta de información pesa más que el precio
El informe refleja que la mayoría de los conductores españoles no rechazan el coche eléctrico por falta de opciones, sino por no comprender su funcionamiento. Según los datos del CMT-DCT, un 45 % de los encuestados no sabe cuánto cuesta mantener un vehículo eléctrico, y un 36,5 % desconoce el coste de la carga. A esto se suma un 25 % que no tiene claro cuánto tarda en recargarse por completo y un 24,4 % que duda del impacto ambiental real.
Parte de este desconocimiento está relacionado con la confusión en torno al precio de la luz, un aspecto que condiciona la percepción sobre el coste de recargar un vehículo eléctrico en casa. Aunque el consumo doméstico puede optimizarse fácilmente ajustando la potencia contratada, muchos usuarios siguen asociando la electricidad con un gasto elevado.

El estudio también pone de manifiesto que la falta de conocimiento sobre el impacto real de estos vehículos impide valorar su contribución a la reducción de la huella de carbono. A pesar de los esfuerzos institucionales por incentivar la transición ecológica, el ciudadano medio sigue sin tener una visión clara de cómo la movilidad eléctrica encaja dentro de un modelo energético más eficiente y sostenible.
Autonomía, recarga y confianza: el desafío de la percepción
Aunque la infraestructura de recarga se ha expandido en los últimos años, la percepción ciudadana continúa rezagada. El 65 % de los españoles afirma que no se sentiría cómodo haciendo trayectos largos con un coche eléctrico, y más de la mitad considera insuficientes los puntos de carga disponibles. Estas cifras no reflejan tanto un problema real de infraestructura como una falta de confianza derivada de la desinformación.
Muchos conductores creen que para instalar un punto de recarga en casa es necesario aumentar considerablemente la potencia eléctrica contratada, cuando en realidad basta con adaptar el consumo a los periodos horarios más baratos o instalar un cargador doméstico inteligente. Informarse correctamente antes de dar el paso —por ejemplo, consultando fuentes especializadas en consumo energético como Papernest— puede ayudar a evitar costes innecesarios y mejorar la planificación del uso eléctrico.
El informe también apunta que la transición energética depende de un cambio cultural. Los conductores deben percibir la movilidad eléctrica como un complemento natural de su vida cotidiana, no como una alternativa compleja o costosa. Informar, simplificar y acompañar el proceso de decisión son pasos imprescindibles para que la tecnología se traduzca en confianza y adopción masiva.
Educación energética e incentivos: la llave de la adopción masiva
El estudio de Peugeot y el CMT-DCT concluye que la tecnología ya no es la barrera. Los modelos eléctricos actuales ofrecen autonomías que superan los 600 kilómetros, y los tiempos de carga se reducen cada año. El verdadero reto, según los expertos, está en enseñar a los consumidores a integrar estos vehículos dentro de un ecosistema energético eficiente.
Algunas claves destacadas del estudio:
- Informar y educar sobre los costes reales del coche eléctrico.
- Simplificar el acceso a los incentivos existentes.
- Optimizar el consumo energético doméstico para reducir gastos.
Una parte de esa pedagogía pasa por divulgar mejor las ayudas disponibles, como el Plan MOVES o los descuentos asociados al bono social. Este tipo de medidas, combinadas con asesoramiento sobre consumo responsable, podrían ampliar el acceso a la movilidad eléctrica a hogares que hoy la perciben como inalcanzable.
En definitiva, el estudio deja claro que el futuro del coche eléctrico en España no depende de la oferta, sino del conocimiento. La combinación de información clara, educación energética y políticas accesibles será la clave para que la movilidad sostenible deje de ser una promesa y se convierta en una realidad cotidiana.
Fuente: papernest.es












